Confirman procesamientos en el caso Atahualpa

Dos sospechosos están detenidos en el Penal 1.



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Por el asesinato del joven viedmense hay tres procesados, dos varones y una mujer.

Archivo

VIEDMA (AV).- La Justicia confirmó los procesamientos de Carlos Rodrigo Morales Toledo, Felipe Carrasco y Belén Fernández Barrientos por el homicidio del joven viedmense Atahualpa Martínez. Los dos hombres permanecen detenidos en el Penal 1 de esta capital, mientras que la mujer fue beneficiada con prisión domiciliaria por ser madre de varios niños entre ellos uno de poca edad. Una campera de jean secuestrada apenas ocurrido el hecho en el domicilio de Carrasco fue el camino para llegar a los presuntos autores. Este año las manchas de sangre en ella detectaron ADN de Atahualpa y de Morales Toledo. Con esta confirmación de los procesamientos se inicia ahora el camino a juicio de esta investigación iniciada hace cuatro años. Las defensas apelaron los procesamientos con prisión preventiva dispuestos el 18 de septiembre pasado por el juez penal Carlos Reussi. Les imputó a los tres haber sido quienes el 15 de junio de 2008 , en circunstancias de modo y lugar aún no precisadas con exactitud, habrían dado muerte a Atahualpa con un disparo de arma de fuego que le perforó un pulmón provocándole una hemorragia que lo llevó a la muerte. “Luego abandonaron su cuerpo posiblemente ya sin vida en un camino vecinal de Viedma que conduce al autódromo”. Tras analizar cada uno de los pasos de la investigación en estos cuatro años y los planteos de las apelaciones, los jueces de la Sala B de la Cámara del Crimen de Viedma Pablo Estrabou, Jorge Bustamante y Francisco Cerdera confirmaron lo decidido por Reussi. No obstante consideraron que “no sólo se demoró innecesariamente la investigación de la causa sino también se presentan otras irregularidades como la falta de firmas en proveídos de la Fiscalía e inclusive en documentación ingresada a la causa pero, en este caso, no podrán los imputados favorecerse del negligente accionar del Poder Público porque el mismo imputado Carrasco en su indagatoria reconoció la existencia en su domicilio de la campera que contenía el ADN de Atahualpa aunque sobre ella dio diversas explicaciones que no conmueven el decisorio del juez. Premiar a los imputados con la nulidad del acto y su probable impunidad es llevar a un extremo irracional las garantías procesales, en tanto el detenido reconoció la posesión de esa prenda”. Destacaron que desde un primer momento la Policía trazó la hipótesis correcta sobre la autoría del crimen. “La demora en la prueba pericial convertida en al principal –la del ADN– relegó en el tiempo el decisorio”, sostuvieron los jueces al considerar que “en ese lapso se trató de desviar la investigación. A la luz de la prueba incorporada varios de los testimonios prestados aparecen como sospechosos de falsedad. Si bien la decisión de persecución pertenece al fiscal debe señalarse que el paso del tiempo puede favorecer a los autores de la mendacidad con la prescripción de la acción. Detrás de los testimonios que se consideran sospechosos de falsedad se vislumbra la intencionalidad de desviar la investigación, tal vez, por las también sospechosas vinculaciones conocidas según el relato de los testigos”.


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