Conocé estas oficinas ultramodernas en Fernández Oro

En una zona de chacras y galpones, el proyecto concebido por dos arquitectas de la región para la administración de una fábrica se luce con una estética que hace del entorno natural su aliado principal.



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La intervención intenta manifestarse de modo cauteloso, ponderando el medio natural pre existente del lugar, zona de chacras. Se reflexionó sobre la relación entre trabajo administrativo y espacio de trabajo definiendo un módulo de uso, el cual se manifiesta en el módulo estructural.


Así comienza la reseña de las arquitectas Natalia Leves y Mercedes Martínez, creativas y responsables de la obra para la administración de una fábrica de piezas de poliestireno expandido. Convive con galpones de mediana y gran escala, acequias de riego, extensiones de alamedas y arboles añejos.


El proyecto contempla, en su génesis, los árboles existentes inmediatos para lo cual se diseña una placa que aloja los ejemplares y donde se apoyan finalmente las oficinas.

En primer plano, la placa sobre la que se asienta el edificio y que desde su concepción incluyó los árboles preexistentes.


Esta determina un espacio de transición que pone de manifiesto la síntesis formal de la intervención y el trabajo con el contexto.

Orientación y sol
La construcción se implanta, valiéndose de la orientación norte, en su cara más extensa para un mejor aprovechamiento del sol en invierno y un mejor control del asoleamiento en verano.


Asimismo sobre la cara sur se colocaron las áreas de trabajo permanentes, beneficiadas por la luz sin rayos solares.

El contrafrente (fachada sur) se conecta con las instalaciones fabriles.


La intervención intenta eliminar los límites entre el exterior y el espacio de trabajo en el sentido norte-sur.
Esta relación se materializa con vidrios traslúcidos en el interior lo que permite la continuidad visual y con vidrios semiespejados en el exterior, efecto multiplicador de la naturaleza exterior y condición de mimesis.


Se establece un modulo estructural el cual permite definir un funcionamiento de planta libre con el fin de poder absorber las necesidades de cambios de usos del área administrativa.

De lado a lado, los amplios vidriados acentúan la inmersión de las instalaciones en el paisaje.
La zona de circulación interna se aparta de una idea tradicional de pasillo, integrándola al espacio general.

Las divisiones se materializan con tabiquería de placas de yeso las que pueden quitarse o sumarse en función a la necesidad. Estas solo aparecen en sentido longitudinal evitando cortar la relación visual con el exterior en el sentido norte-sur.


A partir de dos núcleos húmedos se articula la planta: área de trabajo y área de recepción. La zona de circulación interna se define como un espacio más dentro del proyecto intentando desdibujar la idea de “pasillo”. La relación visual fluida entre los diferentes ámbitos de trabajo, a través de esta ultima, puede ser modificada por medio de dispositivos móviles, cortinas.

Módulo
Se trabajó con el concepto de sistemas modular + estructural + constructivo como unidad. El módulo establece el área mínima que el proyecto define como área de trabajo. Se repite N cantidad de veces, definiendo la superficie final. Se agrupan la cantidad de módulos necesarios para establecer un uso.

El concepto modular se advierte desde la estructura.

Se establece una síntesis estructural y constructiva, a partir de la unidad mínima, la cual se va replicando sistemáticamente. De igual manera, y en función a la unidad, se sistematiza el cerramiento de la fachada (detalle constructivo).

Ficha técnica del proyecto

Ubicación: Fernández Oro, Río Negro, Argentina
Superficie oficinas: 470 m²
Proyecto y dirección: arq. Mercedes Martínez/ arq. Natalia Leves
Año proyecto: 2012
Obra: 2013/2014


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