Celebran un cambio «histórico»: así se transforma Neuquén gracias a sus rutas

Con un ambicioso plan de pavimentación y nuevos circuitos, Neuquén avanza en una transformación vial que, según vaticinan, impactará en el turismo, la producción y la vida cotidiana.

Por Redacción

Foto: Gobierno de Río Negro.

«Durante años, recorrer Neuquén implicaba largos desvíos, caminos de ripio y distancias que parecían inevitables. Hoy, esa historia empieza a cambiar», destacaron desde el Gobierno provincial, que avanza en un plan para conectar 20 localidades y 20 lagos mediante rutas pavimentadas. Se trata de una apuesta con la que buscan redefinir la manera de moverse y desarrollarse en el territorio.

El anuncio lo hizo el gobernador Rolando Figueroa, quien lo presentó como un cambio de lógica: dejar atrás los trazados aislados para construir circuitos integrados. “Estamos haciendo 850 kilómetros de ruta nueva y repavimentando otros 600 kilómetros”, explicó, al describir una de las mayores inversiones viales de los últimos años.

Conectar para generar desarrollo


Foto: Gobierno de Neuquén.

«La diferencia no está solo en la cantidad de obras, sino en el enfoque. Ya no se trata de caminos que comienzan y terminan en puntos aislados, sino de corredores que conectan regiones completas», sostuvieron desde la gestión.

En función de lo planificado, el norte neuquino es uno de los principales escenarios de este cambio. Obras en marcha y proyectadas buscan unir localidades como Varvarco, Manzano Amargo, Andacollo y Huinganco, integrándolas en un mismo circuito. A eso se suman, anticiparon, tramos que avanzan hacia Los Miches, Guañacos y el puente del Reñileuvú, ampliando la red.

Así, la intención radica en convertir territorios históricamente aislados en espacios relacionados entre sí, con impacto directo en la producción, el turismo y la calidad de vida. «Uno de los ejes más ambiciosos es el denominado ‘Camino de la Fe’, un corredor que atravesará la provincia de norte a sur. Allí, 20 localidades y 20 lagos quedarán vinculados por pavimento, generando un circuito turístico y productivo de gran escala, según se compartió.

Para el gobierno, este tipo de obras no solo mejora la circulación, sino que «también abre nuevas oportunidades económicas, facilita el acceso a servicios y potencia destinos que hasta ahora tenían dificultades para integrarse plenamente al mapa provincial».

Ruta 7: menos kilómetros, más integración


Otro de los puntos clave es la transformación de la Ruta provincial 7. Según los cálculos, «el tramo conocido como Cortaderas permitirá acortar distancias de manera significativa y el viaje hacia la capital neuquina se reducirá en unos 100 kilómetros«, un cambio que impactaría directamente en tiempos y costos.

La obra avanza por etapas. En el corto plazo se terminarán los primeros 20 kilómetros pavimentados, mientras que nuevos tramos ya están en proceso de adjudicación. El objetivo tiene plazos: tener toda la traza iniciada antes de marzo de 2027.

El plan vial no se limita a la escala provincial. También apunta a integrar a Neuquén en corredores internacionales. Obras en zonas como Pino Hachado permitirán fortalecer la conexión hacia Chile y construir un corredor bioceánico que atraviese el norte neuquino y llegue a los puertos del Pacífico, ampliando las posibilidades para la producción y el comercio exterior.

Invertir hoy para cambiar el mapa de mañana


«Detrás de cada obra hay una decisión política: destinar los recursos que genera la actividad económica, como Vaca Muerta, a infraestructura que impacte en toda la provincia», reivindicaron desde Casa de Gobierno. Apuntan a un nuevo mapa donde las distancias se acorten, los caminos se integren y las localidades dejan de estar aisladas.

«En esa historia, las rutas dejan de ser solo trazas sobre el territorio. Se convierten en herramientas de desarrollo, capaces de transformar la vida cotidiana, potenciar el turismo y generar nuevas oportunidades en cada rincón de Neuquén», concluyeron.


Exit mobile version