Correa-Rézola, cerca de la gloria

Apenas unas milésimas de segundo los dejaron sin podio.

Por Redacción

día 16

Apenas unas milésimas de segundo, algo así como un par de pestañeos, fue la diferencia que hubo entre el tercer bote y el de Miguel Correa y Rubén Rézola, los dos argentinos que estuvieron cerca de la gloria en la final de la K2 200 metros de canotaje.

Miguel, hermano de Javier, el mejor palista de la historia nacional, bajó emocionado de la embarcación y si bien reconoció que estuvo cerca de la consagración, habló desde el positivismo. “Estamos muy contentos por el trabajo realizado y por haber estado en la final. Nos queda la espina de haber estado tan cerca de una medalla, pero ahora hay que descansar y pensar en lo que viene”, analizó el rionegrino.

La dupla albiceleste, ganadora de un diploma, marcó un tiempo 35 segundos y 271/1000, a milésimas del bote británico (34s.421/1000) que se quedó con el bronce. Los argentinos registraron un tiempo de 35 segundos y 271/1000, casi un segundo y medio más que los rusos Yury Postrigay y Alexander Dyachenko, quienes cronometraron 33 segundos y 507/1000, y se quedaron con el oro.

Como se esperaba, no hubo sorpresas en la ventosa mañana de Eton Dorney y la medalla dorada fue para los principales favoritos, Postrigay y Dyachenko.

Para que quede aún más claro que lo de los argentinos fue muy bueno, hay que destacar que los llegaron por delante de Alemania, plata en Pekín 2008. Correa fue más allá en su análisis: “Fue una regata dura. Una final olímpica es exactamente eso. Están los mejores. Acá vino un grupo muy reducido y llegaron a Londres los mejores. Futuro hay. Mi compañero Rubén tiene un futuro impresionante y 20 años. A mí me queda todavía cadena para seguir. Falta trabajar, concentrarse y tener deseos y ganas de disfrutar lo que hacemos. Si se cumple eso, los objetivos se cumplen.”

Luego, evaluó lo realizado y qué aspectos mejorar de cara a Río 2016: “A nivel económico, político y administrativo siempre se puede mejorar. Sin estar de ningún lado político, hay que agradecer el trabajo del Enard, porque desde mi costado como deportistas noto la mejoría. Los subcampeones olímpicos (Alemania) quedaron detrás nuestro, lo que habla bien de nuestro trabajo. Se puede llegar aún mucho más alto con más trabajo y apoyo”, señaló el rionegrino, todo un ejemplo de perseverancia.

La dupla rusa celebra el oro olímpico en el K 200, con apenas un par de segundos menos que el rionegrino Correa y su compañero.


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