Crimen de la cantina: habló uno de los protagonistas
Casi 30 años después, uno de los policías que participó de la trágica madrugada que comenzó el club Racing de San Antonio contó su versión de los hechos. Omar Chávez fue parte del grupo policial que se tiroteó con Luciano Churrarín, quien terminó muerto.
“Becco era un buen tipo, no tenía problemas con nadie, nunca peleaba ni discutía, esa noche quiso mediar en la discusión entre Luciano Vital Churrarín y Pedro Pepe Ponce, y terminó muerto”. Así recuerda el policía retirado Omar Chávez, el trágico episodio que terminó con la muerte del responsable de la cantina del club Racing en San Antonio Oeste, Julio “Chivo” Becco y del ferroviario Churrarín, además de provocar heridas graves en Ponce y menores en el propio Chavez, quien intervino en el operativo.
Chávez estaba de franco ese día, a fines de enero de 1991. Vivía a pocas cuadras de la unidad policial, por lo que el subcomisario Eduardo Rada lo convocó de urgencia como refuerzo luego de que se tomara conocimiento del tiroteo ocurrido en el club Racing. Allí, Luciano Churrarín tras una discusión –aparentemente con Ponce– tomó un revolver calibre 22 y le disparó provocándole una grave herida en el pecho, mientras que luego Becco recibió varios impactos que minutos después le ocasionaron la muerte, ya en el hospital local.
Conocida la situación la Policía instrumentó un fuerte operativo rodeando la casa de Churrarín, donde sabían que el hombre se había atrincherado. Chávez llegó hasta allí para sumarse. “Éramos varios uniformados, había personal de Prefectura también porque la vivienda estaba junto a la marea, y era jurisdicción de esa fuerza por lo que Rada tuvo que pedir autorización para actuar”, cuenta el policía retirado.
El temor y la cautela primaba entre el personal, porque el hombre enajenado había recibido con disparos al móvil policial. “Había algunas matas en la playa de maniobras del ferrocarril, frente a la casa, así que fuimos acercándonos para intentar ubicarlo. Rada pedía que se negociara, pero el hombre no iba a entregarse”, asegura.
Chávez no olvidará nunca aquel tiroteo. En los casi 15 años anteriores en la fuerza le había tocado participar de hechos violentos, pero ninguno como aquél. A Churrarín lo conocía del pueblo. “Lo había visto una vez tener una discusión violenta en la puerta del Juzgado con una familiar, se sabía que era una persona agresiva”, dice.
A Becco, el hombre asesinado en el bar, lo conocía del fútbol y del ámbito familiar, por algunos vínculos comunes. “Era tranquilo, no le hacía mal a nadie, y el bar era muy calmo, la gente iba a tomar un trago y jugar al truco, nunca había situaciones complicadas”, asegura. Los vecinos de Becco, también los recuerdan como una persona jovial y sin conflictos.
Amanecía en San Antonio y las sombras de la profusa forestación con eucaliptos y parras cubrían el patio de la colonia ferroviaria. Churrarín se refugió allí sin intenciones de entregarse. Dentro de la casa dormían dos de sus hijos y su ex mujer.
Hasta allí llegó Chávez, con otro efectivo policial y personal de Prefectura. “Cuando me acerqué a un baño que había afuera, mi compañero me gritó, porque ofrecí un blanco fácil”, recuerda.
Sintió el ardor en un brazo y cayó. Churarrín murió bajo las balas policiales. Omar Chavez y otro efectivo, al que prefiere no nombrar pero que asegura que le salvó la vida, fueron imputados por la Justicia que determinó que la intervención fue en legítima defensa.
“Yo no disparé, pero quien lo hizo no tuvo otra alternativa, porque Churrarín no iba a entregarse y nos iba a matar”,
aseguró Omar Chávez, uno de los policías que participó del procedimiento.
Una noche, muchas balas y dos muertos
La madrugada del 27 de enero de 1991, dos muertos y dos heridos fue el saldo de un enfrentamiento a los tiros que estuvo dividido en dos etapas.
El origen del conflicto estuvo en la cantina del club Racing de San Antonio cuando una discusión derivó en que Vital Churrarín tomara un arma y disparara contra el cantinero Julio “El Chivo” Becco y Pedro “Pepe” Ponce. El primero murió, mientras que el otro hombre logró sobrevivir.
Tras los disparos, Churrarín se atrincheró en su casa.
Hasta allí llegó un grupo de policías de la ciudad que reforzaron la presencia de personal de Prefectura.
Se intentó una negociación para que Churrarín se entregara, pero luego de unos minutos de mucha tensión, comenzó un tiroteo.
El saldo de ese procedimiento fue la muerte de Churrarín y una herida de bala para Chávez.
Dijo que la noche de las muertes el cantinero Becco quiso mediar en una pelea entre Pepe Ponce y Churrarín y este último fue a buscar un arma y lo mató.
“La familia creyó que disparé yo pero se aclaró que no”
Como en toda ciudad pequeña
–San Antonio entonces no superaría los 10.000 habitantes– los hechos de estas características conmocionan profundamente. Se tejen historias y se hilvanan diferentes versiones. Transcurridos los años, los recuerdos difusos generan visiones diversas. Los protagonistas que sobreviven llevan grabadas con su propia impronta las circunstancias por las que atravesaron. Omar Chávez se recuperó de la herida en el brazo y volvió a sus tareas por otros diez años. Pedro Ponce tardó más en curarse del tiro en el pecho.
Y los familiares de las víctimas fatales tardaron años en superar aquel dolor. “Los hijos de Churrarín durante un tiempo creyeron que había sido yo, pero la Justicia confirmó que no, y ahora hemos recuperado el diálogo”, cuenta. Los allegados a Becco, lo recuerdan con tristeza. No entienden el por qué del trágico final. La memoria colectiva local reserva su espacio a aquel episodio con matices, pero con la coincidencia plena de que lo ocurrido fue inexplicable y doloroso.
Luego en el tiroteo con Churrarín recibió un balazo en el brazo. Negó haber sido quien disparó al atrincherado.
Datos
- “Yo no disparé, pero quien lo hizo no tuvo otra alternativa, porque Churrarín no iba a entregarse y nos iba a matar”,
- Dijo que la noche de las muertes el cantinero Becco quiso mediar en una pelea entre Pepe Ponce y Churrarín y este último fue a buscar un arma y lo mató.
- Luego en el tiroteo con Churrarín recibió un balazo en el brazo. Negó haber sido quien disparó al atrincherado.