Crimen del ingeniero: la defensa planteó un posible “brote psicótico”

El abogado de Marcos Fontán Guzmán indicó que el joven tiene problemas psiquiátricos y que no recuerda nada del hecho que se juzga.



Marcos Guzmán y su abogado Gabriel Gutiérrez se sientan en el banquillo de los acusados en la primera jornada del juicio. Foto: Juan Thomes

Marcos Guzmán y su abogado Gabriel Gutiérrez se sientan en el banquillo de los acusados en la primera jornada del juicio. Foto: Juan Thomes

Una discusión sobre circunstancias. Eso fue lo que se planteó en la primera jornada del juicio por jurados contra Marcos Fontán Guzmán (20), quien está imputado por el homicidio del ingeniero mendocino Matías Alfredo Lozano (34). La defensa no cuestionó la autoría, pero contradijo la escena que plasmó la fiscalía y planteó que el imputado pudo tener un brote psicótico al momento de actuar.

La audiencia fue reveladora en cuanto a los pormenores de la investigación, se mostraron fotos del edificio donde ocurrió el hecho, las evidencias recolectadas, el departamento de Lozano -que terminó destruido por el incendio y el calor que se generó dentro-; y del joven que yacía muerto y totalmente desnudo sobre su cama.

Fontán Guzmán había tenido inconvenientes por su personalidad. Pero comprendía y era consciente de lo que hizo”.

Agustín García, fiscal jefe de Homicidios del Poder Judicial

En la apertura del juicio, el fiscal jefe de Homicidios, Agustín García, planteó la acusación ante el jurado popular integrado por 12 personas y los cuatro suplentes. Detalló que la víctima era un ingeniero químico que trabajaba en la empresa YPF, que tenía un “futuro prometedor”, que estaba cursando un doctorado y aclaró que era homosexual.

En ese contexto detalló que la noche del incidente la víctima y su asesino se habían reunido, habían consumido bebidas y mantenido relaciones sexuales. Finalmente alrededor de la una de la madrugada del 28 de noviembre Fontán Guzmán le asestó 17 puñaladas en todo el cuerpo: los brazos, el cuello, el torso y el abdomen, y que la víctima falleció alrededor de las cuatro de la mañana por hemorragia interna. La querella, ejercida por el abogado Luis María Varela adhirió a la acusación.

Lozano era un ingeniero estudioso, con su sueldo era sostén de familia. La madre y los hermanos quieren una respuesta”.

Luís María Varela, abogado querellante, representa a la familia de Matías Lozano.

El abogado defensor, Gabriel Gutiérrez, apuntó su estrategia a probar que Fontán Guzmán tiene problemas psiquiátricos de larga data.

Sostuvo que el joven no recuerda nada porque “tiene una laguna propia de su enfermedad” y además sostuvo que el homicidio se habría dado en medio de una pelea entre los hombres: aseguró que un vecino escuchó gritos de una discusión.

Marcos también es víctima del sistema de salud y de la ley, que no permiten internar a alguien en contra de su propia voluntad”.

Gabriel Gutiérrez, abogado particular, defensor de Marcos Fontán Guzmán

Gutiérrez reiteró que el joven tiene problemas desde los 12 años producto de una violación que sufrió a los seis. Enumeró su paso por establecimientos de salud mental e indicó que el 11 de noviembre quiso suicidarse.

Tras ese hecho, el defensor dijo que el joven estuvo internado en el hospital Castro Rendón hasta el día previo al homicidio, pese a que la familia recomendó que lo siguieran tratando y responsabilizó al personal de la salud pública por lo ocurrido: “creemos que la gente del hospital que lo liberó tiene responsabilidad en este hecho, porque la madre de Marcos les advirtió que él no estaba bien”, finalizó.

Acusado por homicidio, robo y estragos

El hecho ocurrió el 28 de noviembre en el domicilio de la víctima, en el edificio ubicado en Castelli al 235. Allí Matías Lozano y Marcos Fontán Guzmán estaban juntos y discutieron. El imputado le dio 17 puñaladas a la víctima, quien murió por una hemorragia interna. Luego el acusado robó diversas pertenencias, roció con líquidos el departamento y el cuerpo de la víctima, y produjo un incendio que puso en peligro la vida de las personas que estaban en el edificio.

Para salir del lugar el joven rompió la puerta del ingreso del complejo, fue hasta un colegio secundario cercano y dejó las valijas y bolsos en los que tenía los bienes sustraídos. Allí encontraron una mochila con documentación personal del imputado, llaves y vestimentas.


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