“Crítica situación de compatriotas”
Sr. cónsul de la República de Chile, don Roberto Cordero Pinilla: El que suscribe tiene el agrado de dirigirse a usted con el fin de interiorizarlo de la deteriorada situación socioeconómica que viven cientos de compatriotas en esta región de la Patagonia argentina. Sobre este tema se basó una carta que le dirigí a la señora Michelle Bachelet el 29 de junio de 2006, en esa fecha presidenta de la República de Chile, pidiendo en particular que su gobierno dispusiera una urgente y generosa repatriación para todos los compatriotas que desearan regresar a Chile –el suscripto encabezaría la lista–. En dicha carta señalaba los más acuciantes problemas que afectan a numerosos sectores de la población trasandina, enumerando la desocupación, la desigualdad social, y la discriminación racial, fenómenos alarmantes en la Argentina. Y, para dar fe de esta realidad, adjunté fotocopias de periódicos que se editan en la zona que dan cuenta gráfica del flagelo que sufren los trabajadores chilenos. Ahora pongo en su conocimiento que la franja más afectada de nuestros compatriotas son las personas de la tercera edad, que se envejecieron generándole riquezas al país a través de las empresas que los contrataban y los superexplotaban en condiciones infrahumanas por su condición de extranjeros indocumentados. Estas empresas les descontaban compulsivamente los aportes previsionales, pero no se los aportaron a las cajas de previsión social y el gobierno miró para otro lado, otorgando el incumplimiento. Así hoy tenemos miles de compatriotas sin jubilación. Mediante una ley, el gobierno ha otorgado pensiones a las personas mayores de 70 años, que están cobrando $ 317 por mes, pero a los extranjeros de los países limítrofes les exige tener 30 años de residencia en Argentina. Son pocos los que llegan a cumplir ese requisito, teniendo en cuenta que estuvimos diez años esperando la radicación y toda esa población hoy sobrevive en la miseria, al amparo de amigos o familiares, después de una vida de trabajo y sacrificio. La respuesta a mi carta dio lugar a una comunicación que recibí de un organismo dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores (Dicoex) que me informó que el gobierno chileno no contempla iniciativas de repatriación pero que está abocado a generar políticas programáticas para reparar situaciones de violación a los derechos individuales y de acceso a los beneficios sociales, como así a la permanente vinculación con las familias migrantes residentes en el exterior. De todos modos, dice la respuesta: “Hacemos una solicitud a Ud. para que establezca un permanente contacto con nuestro Consulado General en Neuquén, ámbito en el cual se podrán exponer y canalizar futuras iniciativas, dirigidas a atender las inquietudes y necesidades de los chilenos y chilenas residentes en esa provincia”. En la seguridad de una respuesta favorable, aprovecho para saludarlo con mi más atenta consideración. Víctor Giménez Lastra, DNI 93.530.347 Neuquén
Víctor Giménez Lastra, DNI 93.530.347 Neuquén
Sr. cónsul de la República de Chile, don Roberto Cordero Pinilla: El que suscribe tiene el agrado de dirigirse a usted con el fin de interiorizarlo de la deteriorada situación socioeconómica que viven cientos de compatriotas en esta región de la Patagonia argentina. Sobre este tema se basó una carta que le dirigí a la señora Michelle Bachelet el 29 de junio de 2006, en esa fecha presidenta de la República de Chile, pidiendo en particular que su gobierno dispusiera una urgente y generosa repatriación para todos los compatriotas que desearan regresar a Chile –el suscripto encabezaría la lista–. En dicha carta señalaba los más acuciantes problemas que afectan a numerosos sectores de la población trasandina, enumerando la desocupación, la desigualdad social, y la discriminación racial, fenómenos alarmantes en la Argentina. Y, para dar fe de esta realidad, adjunté fotocopias de periódicos que se editan en la zona que dan cuenta gráfica del flagelo que sufren los trabajadores chilenos. Ahora pongo en su conocimiento que la franja más afectada de nuestros compatriotas son las personas de la tercera edad, que se envejecieron generándole riquezas al país a través de las empresas que los contrataban y los superexplotaban en condiciones infrahumanas por su condición de extranjeros indocumentados. Estas empresas les descontaban compulsivamente los aportes previsionales, pero no se los aportaron a las cajas de previsión social y el gobierno miró para otro lado, otorgando el incumplimiento. Así hoy tenemos miles de compatriotas sin jubilación. Mediante una ley, el gobierno ha otorgado pensiones a las personas mayores de 70 años, que están cobrando $ 317 por mes, pero a los extranjeros de los países limítrofes les exige tener 30 años de residencia en Argentina. Son pocos los que llegan a cumplir ese requisito, teniendo en cuenta que estuvimos diez años esperando la radicación y toda esa población hoy sobrevive en la miseria, al amparo de amigos o familiares, después de una vida de trabajo y sacrificio. La respuesta a mi carta dio lugar a una comunicación que recibí de un organismo dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores (Dicoex) que me informó que el gobierno chileno no contempla iniciativas de repatriación pero que está abocado a generar políticas programáticas para reparar situaciones de violación a los derechos individuales y de acceso a los beneficios sociales, como así a la permanente vinculación con las familias migrantes residentes en el exterior. De todos modos, dice la respuesta: “Hacemos una solicitud a Ud. para que establezca un permanente contacto con nuestro Consulado General en Neuquén, ámbito en el cual se podrán exponer y canalizar futuras iniciativas, dirigidas a atender las inquietudes y necesidades de los chilenos y chilenas residentes en esa provincia”. En la seguridad de una respuesta favorable, aprovecho para saludarlo con mi más atenta consideración. Víctor Giménez Lastra, DNI 93.530.347 Neuquén
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