Cuándo
Qué hacés, cómo andás. A veces tardo en responder pero, te confieso, pienso mucho en vos y me hago preguntas. Aun a riesgo de aburrirte o de que te enojes, te las voy a compartir. Te pido perdón por anticipado si soy agresivo. Ahí voy. ¿Seguís en el mismo trabajo? ¿Cuándo te vas a dar cuenta de que los dólares acumulados no te van a salvar? Sí, lo sabés –todos parecen saberlo–, pero igual laburás como un animal en algo que no te gusta. Y no me digas que es lo que hay. ¿Cuándo vas a empezar a hacer las cosas que te gustan? No te parece tan importante pero no vas a tener otra vida para hacerlas. El otro día leí en el diario “El País” una entrevista a Bryan Cranston, el protagonista de la serie “Breaking Bad”. El tipo, que la rompe en el papel de Walter White, se siente afortunado por ganarse la vida con lo que le gusta. No es su primer trabajo pero sí el que marcó el pico más alto de su carrera. Le llegó a los 57 años. A Cranston le encanta el surf, aunque es muy malo sobre la tabla. Y decía que, como los surfistas, los actores están siempre a la espera de una ola, que hay que ser paciente. Que hay que tener ciertas habilidades pero que, al final, también se trata de suerte. Admitió que pasó más de 50 años en el agua sin saber si se podría mantener a flote. Y de pronto llegó la ola. Sabe que en algún momento alcanzará la orilla o se caerá de la tabla, pero sigue viaje. Es la vida. Intento retomar el hilo: ¿cuándo te vas a animar a ser vos, auténtico? ¿Cuándo vas a sincerarte y aclarar las cosas con tu pareja? Te pido que no me vengas con que yo idealizo y que, en realidad, las relaciones son siempre complicadas. ¿Cuándo vas a dejar de criticar y juzgar a todo el mundo? Sé que hay cosas que son injustas, pero te hablo de las excesivas energías que dedicás a pelearte con cualquiera que se te cruza y a cuando te volvés loco porque alguien dice o hace algo que no te parece inteligente. Hay algo que me preocupa más: ¿cuándo vas a empezar a escuchar a tu cuerpo? Cada mes es una cosa u otra: gripe, anginas, mareos, dolores en las rodillas, migrañas, la panza que se te retuerce… Para vos le pasa a todo el mundo, pero –¡te lo pido!– creeme que el cuerpo habla. A veces pienso que no tiene mucho sentido decirte todo esto. Que a vos, tan inteligente, te parecen boludeces sin novedad. Pero no puedo evitarlo porque te quiero. No pretendo salvarte –aunque, obvio, me gustaría– porque al final cada uno se salva a sí mismo. Y sí, tendría que empezar conmigo mismo. Espero que no lo hayas tomado a mal. Un abrazo grande, Isidoro.
Juan ignacio pereyra
Qué hacés, cómo andás. A veces tardo en responder pero, te confieso, pienso mucho en vos y me hago preguntas. Aun a riesgo de aburrirte o de que te enojes, te las voy a compartir. Te pido perdón por anticipado si soy agresivo. Ahí voy. ¿Seguís en el mismo trabajo? ¿Cuándo te vas a dar cuenta de que los dólares acumulados no te van a salvar? Sí, lo sabés –todos parecen saberlo–, pero igual laburás como un animal en algo que no te gusta. Y no me digas que es lo que hay. ¿Cuándo vas a empezar a hacer las cosas que te gustan? No te parece tan importante pero no vas a tener otra vida para hacerlas. El otro día leí en el diario “El País” una entrevista a Bryan Cranston, el protagonista de la serie “Breaking Bad”. El tipo, que la rompe en el papel de Walter White, se siente afortunado por ganarse la vida con lo que le gusta. No es su primer trabajo pero sí el que marcó el pico más alto de su carrera. Le llegó a los 57 años. A Cranston le encanta el surf, aunque es muy malo sobre la tabla. Y decía que, como los surfistas, los actores están siempre a la espera de una ola, que hay que ser paciente. Que hay que tener ciertas habilidades pero que, al final, también se trata de suerte. Admitió que pasó más de 50 años en el agua sin saber si se podría mantener a flote. Y de pronto llegó la ola. Sabe que en algún momento alcanzará la orilla o se caerá de la tabla, pero sigue viaje. Es la vida. Intento retomar el hilo: ¿cuándo te vas a animar a ser vos, auténtico? ¿Cuándo vas a sincerarte y aclarar las cosas con tu pareja? Te pido que no me vengas con que yo idealizo y que, en realidad, las relaciones son siempre complicadas. ¿Cuándo vas a dejar de criticar y juzgar a todo el mundo? Sé que hay cosas que son injustas, pero te hablo de las excesivas energías que dedicás a pelearte con cualquiera que se te cruza y a cuando te volvés loco porque alguien dice o hace algo que no te parece inteligente. Hay algo que me preocupa más: ¿cuándo vas a empezar a escuchar a tu cuerpo? Cada mes es una cosa u otra: gripe, anginas, mareos, dolores en las rodillas, migrañas, la panza que se te retuerce... Para vos le pasa a todo el mundo, pero –¡te lo pido!– creeme que el cuerpo habla. A veces pienso que no tiene mucho sentido decirte todo esto. Que a vos, tan inteligente, te parecen boludeces sin novedad. Pero no puedo evitarlo porque te quiero. No pretendo salvarte –aunque, obvio, me gustaría– porque al final cada uno se salva a sí mismo. Y sí, tendría que empezar conmigo mismo. Espero que no lo hayas tomado a mal. Un abrazo grande, Isidoro.
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