Cuidar la salud, una materia que no se toma recreo en las escuelas
Con quioscos saludables, talleres y obras de teatro intentan darle batalla al sedentarismo y problemas de peso, que afectan a gran parte de los chicos.
El rojo de los tomatitos cherrys ocupa gran parte del mostrador. El amarillo de las bananas compite de cerca, aunque parece que las ciruelas también les llaman la atención, porque las compran mucho. Las naranjas caladas como calaveras descontracturan el espacio que se asociaba a las golosinas y que mutó en este stand que cuida la salud de sus pequeños clientes. Ensaladas de frutas, gelatinas, yogures y cereales también tienen aceptación cuando toca el timbre y el renovado quiosco de la escuela primaria 32 de Roca se llena.
Este es el primer año en el que todo lo que los estudiantes pueden comprar es saludable. La decisión de limitar la venta a “lo que hace bien” se alinea con lo que se trabaja en el aula todo el año y hoy, en el marco del Día Mundial de la Salud, resuena aún más.
En la 32, la mala alimentación y el sedentarismo afecta principalmente a los chicos más grandes de la escuela. “Tenemos casos de obesidad en los distintos cursos y de sobrepeso en todos los grados”, indicó la vicedirectora de la escuela 32, Graciela Maldonado.
Si bien se pone el acento en los buenos hábitos alimenticios, también se incluyen otros contenidos que atraviesan a la salud, como la contaminación ambiental. “¿Qué le pasa al cuerpo si incorpora una papa producida en un suelo contaminado por químicos? ¿Y si consumimos alimentos transgénicos? ¿Por qué es importante desayunar? Son todas preguntas que los alumnos se responden en el aula”, agregó la vicedirectora.
Salud, medio ambiente y educación sexual integral se dan la mano en la escuela 371 del barrio San Cayetano. La institución defiende un proyecto que apunta al cuidado del cuerpo en su aspecto físico pero que también incluye el aprendizaje para protegerlo del maltrato, la mala alimentación y la falta de actividad física.
El establecimiento educativo es de jornada completa: los estudiantes de cuarto a séptimo están 8 horas en la escuela. Eso siempre y cuando haya suministro de alimentos en el comedor (en lo que va del ciclo lectivo, aún no llegó la partida para abastecerlo).
“Hemos tenido problemas de obesidad, alergias, gastritis, y esos cuidados se tienen al momento de servirles la comida que es una para todos. El que come distinto es por algo especial, y ellos aprenden a respetarse”, comentó Olga Martín, la directora.
Los chicos aprenden con dibujos, obras de teatro, talleres de cocina y ciencias, analizando las etiquetas de los productos o interpretando la pirámide alimenticia para construir dietas saludables. Las docentes lo llaman “reconstrucción de la realidad”. Es que, según explicó la docente Lidia Escobar se “toman situaciones reales para analizarlas e involucrar el conocimiento, así ellos aprenden desde la sexualidad, lo físico y lo biológico hasta lo social, que refiere al trabajo de las emociones, a cómo relacionarse con el otro, el respeto del cuerpo propio y ajeno, los abusos. Se abarcan todos los enfoques”.
“Salud no es sólo la ausencia de enfermedad, también la relación con el otro, las emociones, el bienestar psíquico y físico y la alimentación”.
Cecilia Totti, vicedirectora de Escuela 371 (San Cayetano)
Un proyecto que necesita apoyo
Se apunta a incluir a los papás. “Se ha tratado de educar a los papás para que los chicos coman sano, y contamos con mucho apoyo del hospital que hace un seguimiento del control de Salud Escolar”, apuntó Maldonado desde la 32.
En los quioscos saludables es requisito contar con un curso de manejo de alimentos.
Datos
- “Salud no es sólo la ausencia de enfermedad, también la relación con el otro, las emociones, el bienestar psíquico y físico y la alimentación”.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora