David Bowie con la fuerza de su arte hasta el final
<i>Cada melodía habla de David Bowie y de su lucha contra el cáncer. Creí que los actores no iban a poder terminar las canciones, pero lo hicieron</i>
James Latus, en exclusiva con “Río Negro”
Oscar Sarhan
Hace justo una semana que el músico británico David Bowie murió. El protagonista de “The man who fell to Earth”, nunca mejor el nombre de su película para definirlo, dejó anillos en el agua, un rayo en el ojo de quienes lo disfrutaron, en los que fueron “Héroes” con él a través de más de cinco décadas de trabajo como cantante, compositor, arreglista y productor.
Es fines de noviembre y aterrizo en Nueva York para entrevistar a mi amigo James Latus, productor de “Lazarus”, obra aún hoy en cartel en Broadway, basada en la novela de ciencia ficción de “El hombre que cayó a la Tierra”, de Walter Tevis, y que tuvo a Bowie en 1976, dentro de los zapatos de su protagonista, Thomas Jerome Newton. Era un alien que llegaba a la tierra en busca de agua para su planeta seco y sediento.
En “Lazarus” están las canciones compiladas en su último disco “Blackstar”, el número 27 en su discografía. El día en que salió a la venta, 8 de enero, fue fotografiado, feliz, por Jimmy King. Una de esas fotos ilustra la portada de esta sección. Nadie imaginaba que “el hombre que vino de las estrellas”, volvería a ellas unos días después…
Nueva York está cálida. Un otoño con tardes de verano invitan a sentarnos en la terraza de la casa de James Latus en el piso 43 del mítico edificio Manhattan Plaza.
James está exultante, feliz. Proveniente de Milwaukee, donde se formó académicamente en la dirección de arte dramático, llegó a la gran manzana hace 35 años. Hasta aquí trabajó junto a artistas exquisitos del cine y el teatro, y es conocido dentro del ambiente teatral neoyorquino por su profesionalismo y dedicación. Es uno de los “stage manager” que toda compañía quiere para sus temporadas en Broadway y también en el “off Broadway”.
A mediados del año pasado, le propusieron unirse al elenco de “Lazarus”, con dirección de Ivo van Hove, en el New York Theater Workshop. “Cuando me confirmaron en la obra fue unos de los momentos más maravillosos de mi carrera como productor: ¿quién no querría estar junto a Bowie, el ícono indiscutible de generaciones?” dijo.
Sin saber el destino que hoy trazaría estas páginas, me cuenta lo que es trabajar al lado del Duque Blanco. “Es un ser tranquilo que si bien se impone por ser quien es, quiero decir, esa figura que todos conocemos y consumimos, no deja de aportar ideas desde un lugar de mucha atención, disciplina, respeto y por sobre todo ubicuidad”.
Desde el momento en que Latus se sumó al proyecto, supo que se trataba de algo ambicioso que estaría unido también a la grabación del disco. El desenlace sería más significativo, cobraría más vida, paradójicamente, luego de la muerte de Bowie. Ensayaron todos los días para estrenar el 7 de diciembre. La obra incluye más de veinte personas, con un elenco de once comediantes. En el rol protagónico está Michael C. Hall, conocido por interpretar a Dexter en la serie del mismo nombre.
El lunes pasado, la tristeza invadía al elenco. Si hubo algo que no se entendió en la lírica de la obra, quedó despejado tras conocerse el deceso del músico. Recordé la charla con James, entonces, la entrevista que iba a ser publicada pronto, viró definitivamente hacia otro rumbo.
Ahora me enviaba la puerta del teatro con flores, en “memorial” a uno de los más camaleónicos artistas. “Ziggy” había partido. Toda la alegría de hacía un mes, desapareció. Pero aún en la adversidad, este hombre al que me unen casi veinte años de amistad, no dejaba de agradecer haber formado parte de la última obra del genial músico.
Me contó que hasta lo último no se habló del cáncer que padecía Bowie. El día del estreno estuvo con su mujer, Imán, saludó un poco cansado, pero nadie creyó que moriría semanas después. Sólo el director y el productor ejecutivo, sabían de su enfermedad terminal. Nadie más”.
El teatro siguió abriendo sus puertas, y la gente, los fans, no paran de dejar flores y aplaudir de pié cada noche, cuenta Latus. “Lazarus, cobró más sentido. Cada canción tiene, desde su muerte, un nuevo significado. Cada melodía habla de David Bowie, y de su lucha contra el cáncer. Creí que los actores no iban a poder terminar las canciones, pero lo hicieron”.
“Cada nueva función de ‘Lazarus’, da nuevas y renovadas energías. Es como si su estela perdurara entre nosotros”. La obra habla de la aceptación, del amor, de la vida y de la muerte, de la paz que uno busca y encuentra en ese último suspiro. El agua buscada está allí para ser bebida.
Al otro día de su muerte, el trabajo del elenco debió continuar en los estudios de grabación. “Blackstar” ya es una realidad.
Dice Latus: “El martes (12 de enero) tuve el inmenso privilegio de estar en el estudio de grabación con la brillante actuación de los artistas. La música de Bowie, sus letras fueron más conmovedoras que nunca. Me sentí bendecido por ser parte del arte de uno de los más grandes artistas con los que he podido trabajar”.
Este miércoles baja de cartel la obra que mantiene esa estela fascinante que comenzó en diciembre: “Lazarus”, que habla de su vida y de su muerte”, termina diciéndome James, en un mail optimista y alentador. Ese es su trabajo, seguir atento a todo lo que arriba y debajo de la escena se necesite. Hacerlo con el mismo amor que lo unió a la poesía de Bowie, esa que se expande en el agua y que vivirá por siempre: “Observo las ondas cambiar de tamaño, pero nunca abandonan la corriente de cálida inmutabilidad”.