De qué hablamos cuando hablamos de perros celosos

Los celos son emociones que también habitan en las mascotas. En una entrevista con Río Negro, el instructor canino Martín Britez nos aconseja sobre cómo detectarlos y qué hacer al respecto.

Podemos entender como celos al conjunto de emociones y sentimientos que aparecen cuando siente una amenaza en su rol social por un tercero o un individuo del entorno, que puede ser inter o intra específico, o sea de la misma especie o de otra especie.


Sin embargo, afirmar que los perros son celosos puede ser un término “muy impreciso”, ya que existen diversos motivos que pueden explicar esta conducta, en los animales que conviven con nosotros. Comúnmente las personas suelen atribuir emociones o sentimientos propios del comportamiento humano a los animales, como los “celos”, ya sea hacia otro perro o persona”, le explicó a Río Negro el instructor canino Martín Britez, de Las Grutas. Es fundamental, sostuvo también, saber que existen otros problemas de conducta que explican algunos comportamientos que las personas consideran celos en los perros, como la territorialidad, sexual o reproductiva, la protección de recursos, alimentos, o el juego.


Entonces, ¿existen perros celosos? Y en tal caso, ¿cuáles serían sus posibles causas? “Sí, existen perros celosos”, respondió Britez, “aunque los adiestradores no utilizamos esa terminología, sino la de perros con problemas de conductas. Si bien los celos son comunes en todo animal gregario, al sentir una amenaza en su rol social, como sucede generalmente con el ingreso de un nuevo animal a la manada o quitarle territoriedad al animal antiguo, o no presentarle a la manada al nuevo integrante”.


Cuando hay una convivencia establecida debería estar jerarquizada la manada, y cada animal saber su rol correspondiente. En el caso que esto no sucediera es necesario empezar con las modificaciones de conductas, para no encontrarse con situaciones violentas entre ellos.
Britez aconsejó, para una buena convivencia en la manada, darles recursos y establecer límites, no generar mañas y conductas inadecuadas.
Brindarles un espacio único para su alimentación y descanso sin molestarlo. No permitir juegos bruscos y premiar el buen comportamiento.
Tampoco dejar juguetes tirados y no realizar movimientos bruscos con el juguete.
Evitar que gruña y no permitir que el animal nos demande al juego, sino nosotros iniciarlo en el juego y culminar con el mismo”.

Sugerencias para mejorar la conducta

* No tratar al animal como un niño.
* Marcar pautas y normas definidas.
* No dejar que haga lo que quiera y ponerle límites.
* Establecer un orden jerárquico claro y que el perro ocupe el último escalón.


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