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De vuelta un presidente débil

Por Carta de lector




El 13 de septiembre de 1975, hace 46 años y 10 días, la presidente argentina de entonces, pedía licencia por cansancio y se iba con las esposas de los 3 comandantes de las Fuerzas Armadas (Videla Massera y Fautario) a Ascochinga Córdoba, dejando el país en manos del presidente provisional del Senado Italo Luder. Perón nos dejaba su mejor herencia: Isabelita.

Ese cansancio radicaba en su incapacidad para conducir el país, en el enfrentamiento que existía entre la izquierda y la derecha peronista, en el avance del ERP en la provincia de Tucumán, la presión de las FFAA para tener los instrumentos y justificar la represión que ya estaba en marcha, la presión de la ortodoxia y una inflación de dos dígitos mensuales.

La excesiva verticalidad del peronismo es inversamente proporcional a la institucionalidad del país y hace que un presidente de ese color político sin poder real no pueda terminar el mandato; ej. Cámpora, Isabel; esperemos que Alberto sea la excepción.

Hoy de vuelta un presidente débil y peronista, como aquella vez, pero sin la violencia de entonces.

¿Puede asombrarnos su conducta errática y débil habida cuenta que su propia elección fue amañada por el dedo?

¿Alberto se tomará unos días en Ascochinga?

¿Dejará el poder en manos de Cristina?

Creo que el presidente, más allá del nuevo gabinete nombrado, que esperemos sea de transición hasta noviembre porque estos personajes lo alejan más de la sociedad, tendría que convocar a la oposición con representación parlamentaria, a la CGT, a la mesa de enlace agropecuaria, a la UIA, a todas las fuerzas vivas y a los funcionarios que le son leales, acordar políticas públicas para salvaguardar las instituciones de esta avanzada de lo más retrógrado del kirchnerismo.

El pueblo argentino no merece estos golpes palaciegos. Más de la mitad del país bajó la línea de pobreza, la educación destrozada, la inseguridad galopante, la producción en retroceso, la inflación por las nubes, una pandemia que dejó más de 100mil muertos y una vicepresidente atormentada que se debate entre la ambición de poder desmedida y el miedo a terminar presa.

Fabio Abraham

Exsecretario de Gobierno y exconcejal

LOMAS DE ZAMORA


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