Sobreseyeron a una mujer del homicidio de su esposo en Senillosa, tras probar que fue en legítima defensa

La muerte de Miguel Escudero, de 44 años, se produjo el 19 de agosto pasado. Las pericias científicas coincidieron con su versión del ataque inicial de su esposo en medio de lo que parecía ser una nueva golpiza por parte del agresor. Qué pasó con los hijos.

Por Shirley Herreros

La defensa pública logró probar la legítima defensa durante la investigación de la muerte de un hombre de Senillosa, que los últimos seis años no cesó ni en los golpes y ni el trato humillante para con su compañera, madre de sus tres niños. La fiscalía accedió al sobreseimiento antes de que la causa llegara a juicio, lo que fue calificado como un hecho inusual y celebrado por la defensa pública, integrada por Solange Del Pont y Pablo Marrazo.

El sobreseimiento fue dictado hoy por el juez de Garantías, Juan Guaita en favor de Romina Martínez Caiado. No hubo cargos en contra de la joven, ya que se consideró que la muerte de su esposo, en medio de un arranque violento en el que terminó herido de muerte por un arma blanca, fue en legítima defensa.

Según se reconstruyó, la esposa intentó evitar la golpiza inminente a la hora de la cena, en la cocina, esgrimiendo un cuchillo como amenaza, cuando él se abalanzó y terminó con una herida en el tórax. Ella salió a pedir ayuda a la calle y él terminó mal herido en el patio. Falleció camino al hospital el 19 de agosto.

«Ella está más tranquila ahora que no tiene una causa penal, para poder dedicarse a sus hijos», dijo la defensora Del Pont. Su padre, que trabajó duramente para demostrar el contexto de violencia por la que atravezaba su hija, planteó que comenzarán ahora una nueva etapa, explicó la defensora.

La calificación prevista inicialmente en su contra -homicidio agravado por el vínculo- involucra perpetuidad.

La fiscalía acordó con el sobreseimiento solicitado por la defensa porque encontró veracidad en la versión de Romina, que fueron avaladas con las pericias científicas que se hicieron en el lugar donde fue herido (en su casa de Senillosa) y en el cuerpo del hombre. El fiscal Andrés Azar consideró las testimoniales que describían hechos de violencia de género y antecedentes legales en jurisdicción de Buenos Aires que avalaban que la joven, «estaba inmersa en un vínculo de violencia, en permanente peligro de agresión día a día».

«Fueron aproximadamente seis años de violencia los que ella vivió, desde que comienzan la relación hasta el día del hecho. En la formulación de cargos ella termina afirmando que fue necesaria la defensa, legítima en el contexto de de violencia prolongada», sostuvo la defensora pública.

Recordó que la pareja llegó desde Buenos Aires y él se sacó aquí la tobillera que le habían impuesto como prohibición de acercamiento. Las medidas estaban vigentes hasta 2023, cuando llegaron a Senillosa.

Del Pont detalló que en la jurisdicción bonaerense había todo un bagaje de denuncias, de intervenciones judiciales y hospitalización. En Neuquén ella no denunció, aunque el defensor aclaró que en estos meses de investigación lograron testimoniales que acreditaron situaciones de golpes y maltratos, humillaciones y trato violento durante reuniones sociales de la iglesia, en su casa.

«Por diferentes fuentes logramos sostener el contexto de violencia» dijo Marrazo quien describió varios testimoniales, en diferentes contextos, que dieron cuenta de gritos en la casa, golpes y de la insistencia de Romina en su condición de mujer violentada.

Por aquellos silencios, el equipo de la casa municipal de la Mujer nunca confió en su condición de víctima y tras la muerte del esposo, realizó informes desfavorables en su contra, basados en algunos párrafos, en dichos del victimario. Antes del hecho, la pareja era supervisada por bajo peso del más chico de sus hijos.


La restitución de sus hijos


Su familia, padres y hermanas y hermano, conocieron su paradero casi un mes después de que Romina fue encausada, por la intervención de una abogada de familia que vio la noticia en el diario, se acercó a Romina y le recomendó llamarlos.

«Así supimos dónde estaba, no sabíamos si estaba viva», dijo Norma, su mamá. Su papá la había rescatado de varias golpizas en Buenos Aires, pero luego la pareja se volvía a unir. Ellos supieron en Senillosa que ella había tenido otro hijo, que al 19 de agosto, tenía apenas seis meses de vida.

La audiencia en la que se definió regresar a los niños a la casa se llevó a cabo a fines de abril, en Senillosa (foto Florencia Salto)

Romina se reencontró en su casa con sus hijos hace unos 10 días, cuando se produjo la restitución ordenada por el juzgado de familia. Antes los veía supervisada en una dependencia pública, los días de semana, en horario de atención al público.

Aunque sus padres solicitaron tener la guarda de los nietos, la guarda temporal se la dieron a una familia amiga del victimario, que vivía a la vuelta de la casa de la pareja, porque Romina no tenia círculo propio de amistades. Los primeros días de abril, cuando se analizaba la restitución a la casa materna, los niños no estaban en Neuquén, porque habían sido llevados sin permiso, a otra provincia distante más de 600 kilómetros.


La defensa pública logró probar la legítima defensa durante la investigación de la muerte de un hombre de Senillosa, que los últimos seis años no cesó ni en los golpes y ni el trato humillante para con su compañera, madre de sus tres niños. La fiscalía accedió al sobreseimiento antes de que la causa llegara a juicio, lo que fue calificado como un hecho inusual y celebrado por la defensa pública, integrada por Solange Del Pont y Pablo Marrazo.

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