Democracia

Redacción

Por Redacción

Por más desagradable que resulte, por más que no nos guste reconocerlo o queramos ver otra cosa de lo que somos y neguemos todo reflejo aduciendo que el cristal que nos lo devuelve está fallado, los argentinos somos hipócritas y represores. Desde los dichos más comunes, “La letra con sangre entra”, “Hijos del rigor”, la violencia física y/o psicológica es la única arma que como sociedad blandimos para lograr nuestras metas.

A dos bandos siempre, en competencia a muerte por nada o por ese “algo” que visto desde afuera de la contienda tiene la misma definición y no admite enfrentamiento alguno. Regidos por desinteligencia maestra, una y otra vez volvemos a enfrentarnos como milicias suicidas arengadas por líderes autistas. No siempre se puede posponer la cercanía del abismo y la caída no regula suavidad por color de camiseta, equipara a todos ante el mismo fracaso. Ojalá podamos entender a tiempo que esa “democracia” que intentamos defender peligra si el diálogo no asoma de una buena vez como regla de convivencia y garante de tolerancia en Argentina.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863


Por más desagradable que resulte, por más que no nos guste reconocerlo o queramos ver otra cosa de lo que somos y neguemos todo reflejo aduciendo que el cristal que nos lo devuelve está fallado, los argentinos somos hipócritas y represores. Desde los dichos más comunes, “La letra con sangre entra”, “Hijos del rigor”, la violencia física y/o psicológica es la única arma que como sociedad blandimos para lograr nuestras metas.

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