“Democracia y desilusión”
Como docente veterano, estoy convencido de que con los mejores alumnos de algunos colegios secundarios buenos, que todavía quedan, se podrían hacer equipos de gobierno mejores que los que nos han gobernado bajo el período democrático, especialmente bajo las décadas de Menem y los Kirchner. Estos equipos de gobierno, formados por los mejores alumnos, tendrían indiscutibles ventajas sobre los que suele formar nuestra obnubilada elite política: saben trabajar en equipo, detestan la injusticia y el privilegio, tienen sentido común, aman la verdad, si ignoran algo, lo consultan y no admiten ser serviles a nadie porque todos son antimonárquicos. ¿Qué pasa con la idoneidad de nuestra dirigencia política que, salvo la formalidad electoral, en treinta años de democracia no logró casi ninguno de los éxitos que se auguraban bajo la dictadura? Una democracia que funciona mal provoca el deseo de un sistema que ande bien aunque no sea democrático, porque el mal gobierno termina desprestigiando al sistema. Por lo tanto, estos malos gobernantes están incitando a su desestabilización. Todos nosotros queremos vivir bien y han pasado décadas sin que se vean resultados prometedores. Hay pocos motivos para el festejo. Los alumnos son plenamente conscientes de que lo que dicen los libros respecto del gobierno democrático es cruelmente burlado por la realidad. Saben que la corrupción y la incompetencia están presentes en todas las esferas del Estado, que no existe un sólo funcionario público importante que sea intachable y que sus futuros son sombríos. Y, sin embargo, quisieran seguir siendo argentinos en Argentina. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 – Bahía Blanca
Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 – Bahía Blanca