La historia de Guillermo Navarro, el arquero del ascenso de Argentinos del Norte

Festejó a full con sus compañeros y se levantó a las 6 para ir a trabajar. El arquero de Argentinos del Norte atajó un penal decisivo ante Maronese y, para él, ascender tiene un gusto especial. La historia detrás de una pieza clave en el Carcelero.

16 abr 2018 - 23:59

‘‘Acá nadie juega al fútbol para llenarse de plata. La mayoría de nosotros tenemos un trabajo aparte y la satisfacción de poder lograr un ascenso, después de tanto sacrificio, es enorme’’, dijo Guillermo Navarro (28) a ‘‘Río Negro’’.

El arquero que ascendió en el Federal C el último domingo con Argentinos del Norte tiene una historia que refleja lo que se vive en las categorías de ascenso.

‘‘Fue un día durísimo. Desde el 26 de diciembre empezamos a entrenar . Todos tenemos laburo y familia, pero siempre hubo compromiso. En mi caso tengo compañeros que me bancan en el trabajo. Me tuve que ir antes del festejo porque tenía que cumplir mi tarea. Poder laburar, jugar al fútbol y ascender es algo tremendo’’, explicó.

Su recorrido por el fútbol tiene mucho del componente amateur. Comenzó jugando en Argentinos del Norte y se fue a los 13 años a la CAI de Comodoro donde compartió equipo con Alejandro Monsalve, con quien acaba de ascender.

Después pasó por Defensa y Justicia, quedó libre y volvió a Argentinos. Deportivo Roca le dio la oportunidad en la liga y llegó a debutar en el Argentino B con el Beto Saldico. Fueron 3 temporadas y retornó a Argentinos en el certamen local. Por inconvenientes con la dirigencia para quedarse con el pase estuvo dos años sin jugar (ver aparte).

Las experiencias en Federal C con Círculo Italiano y Chichinales lo fueron forjando.

Otro paso por el Depo hasta 2017 derivó en el regreso a Argentinos de la mano de Fabián Pacheco, a quien ya había tenido en el Granate reginense.

Navarro fue la base de la columna vertebral que ganó la Confluencia y después vinieron seis refuerzos de jerarquía. ‘‘Conformar el grupo costó al principio. No todos tenían el mismo pensamiento sobre el armado del plantel. Siempre es importante tener refuerzos. A medida que fue pasando el tiempo nos armamos como equipo. La idea era ascender sin importar el torneo que venga ahora’’, comentó.

Además, Guillermo habló del penal atajado a Elton Roger, que fue clave para sacar ventaja en los penales tras el 1-1 en ambos encuentros.

‘‘Maronese no había ido a tanda de penales así que no teníamos referencia. Lo esperé hasta último momento, me tiré hacia la izquierda y como no fue esquinado atajé con la rodilla. Prefiero esperar al rival y ver como llega a la pelota. Nada es seguro, no todos los jugadores patean igual, por lo que siempre hay algo de suerte’’, reconoció el arquero.

Las palabras finales visten la historia del protagonista. ‘‘Antes del partido les dejé la dedicatoria a mi novia y mi familia que estuvieron en todos los partidos. Mis amigos me apoyaron en todo momento. La gente de Argentinos que siempre fue a la cancha. Uno tiene una vida sacrificada y cuando llegan estas cosas no hay que olvidarse de quienes te bancan en los malos momentos y agradecer que también estén en los buenos’’.

Las lágrimas en los ojos de la última respuesta no hacen otra cosa que certificar la veracidad del testimonio de Guillermo Navarro, un laburante del arco que todavía festeja el ascenso.

En los doce pasos
le toca festejar
2
las definiciones por penales que disputó Navarro en su carrera. La otra fue en Chichinales y también ganó.
Dos años sin jugar
y mucha voluntad
Navarro quedó inactivo largo tiempo por un conflicto con la directiva que estaba a cargo en su momento de Argentinos. ‘‘Estuve entrenando un tiempo en el club, después dejé de ir porque estaban enojados conmigo. Se fue haciendo difícil el hecho de no jugar. Tenía 24 años y me quedaba más para dar’’, contó.
De todas formas, nunca aflojó y se sostuvo a fuerza de voluntad, como ocurrió durante toda su carrera. ‘‘Me dediqué al gimnasio, salir a correr y jugué un torneo amateur en Fernández Oro. Con eso me mantuve en actividad’’, confesó.
El esfuerzo encontró su oportunidad tiempo más tarde y Guillermo es agradecido.
‘‘Las ganas y el fuego de futbolista no se pierde. Seguí así hasta que Mario Castillo me ayudó con el tema del pase y pude volver a jugar’’, recordó.
Haberla peleado tuvo su recompensa.

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