Desconcierto en el hospital
CIPOLLETTI (AC).- Apenas circuló la noticia sobre el intento de suicidio, el desconcierto invadió el hospital. María Emilia entró desesperada y luego salió varias veces por el mismo pasillo. En un primer momento la psiquiatra Alicia Hermida, a cargo del tratamiento, negó la situación. ¿Es verdad que intentó matarse?, preguntó este medio. Y la respuesta de la profesional fue contundente: “Imposible”. Pero instantes después salió el abogado Alberto Riccheri y la desmintió. El nosocomio no dio información oficial. Al cierre de esta edición se supo a través del abogado que hubo una junta de médicos a media tarde y se dispuso el traslado de Freydoz a terapia intensiva, donde seguirán de cerca su evolución durante las próximas 72 horas. Según indicó, al momento del traslado estaba inconsciente y testigos del procedimiento de lavaje de estómago habrían visto la expulsión de al menos “30 grageas y un líquido blanco”. Ahora esperan los resultados de los análisis para determinar qué droga ingirió la mujer. El cuadro anoche se presentaba “grave”, según el parte médico de las 19 horas, porque a la intoxicación se sumó una arritmia cardíaca. María Emilia Soria solicitó a las autoridades del hospital que en adelante se le brinden por escrito los partes médicos. Los momentos previos al intento de suicidio también fueron tensos. A las 12 el movimiento en el hospital de Cipolletti ya había adquirido otro ritmo. El sector de Internación se llenó de policías y los empleados cerraron la puerta de acceso a esa parte del nosocomio. En medio de toda esa situación, ingresó presurosa María Emilia y después salió. Hizo un llamado telefónico desde la confitería del patio del hospital. Minutos después apareció el abogado Riccheri y habló varias veces por celular. Caminó nervioso por el pasillo y luego explicó que estaba comunicándose con Martín Soria, intendente de Roca e hijo de Freydoz, quien se encontraba en Buenos Aires. Hermida entró y salió en dos oportunidades luego de que conocida la intoxicación. Fue consultada por los periodistas pero no dio información. Después, en un veloz contacto, negó el intento de suicidio. Mientras, los policías iban y venían y el nerviosismo también se contagiaba al resto de los empleados del hospital. El horario de visitas está contemplado entre las 12:30 y las 13:30 y justo en ese momento Freydoz estaba siendo asistida por los médicos. La mujer que estuvo trabando el acceso a la prensa tuvo que controlar a los familiares de los pacientes. “Les pido por favor que dejen de entrar y salir”, les dijo en una oportunidad. Un hombre se apostó en el estacionamiento del hospital e impidió la circulación de los fotógrafos. Parecía que todo estaba preparado para el traslado de Freydoz a Roca pero el vehículo que había salido desde el Penal 2 tuvo que regresar cuando se confirmó el grave cuadro.