La ganadería argentina puede reducir sus emisiones de carbono un 15% con tecnología de manejo eficiente

Un estudio del INTA sobre la Cuenca del Salado proyecta que la adopción de prácticas de manejo permitiría reducir 7400 toneladas de dióxido de carbono equivalente entre 2027 y 2040. Además, la producción por vientre podría aumentar un 40% sin reducir la oferta de carne.

Redacción

Por Redacción

Resultados de un trabajo de modelización e implementación tecnológica desarrollado sobre la Cuenca del Salado.

Resultados de un trabajo de modelización e implementación tecnológica desarrollado sobre la Cuenca del Salado.

La ganadería argentina podría reducir sus emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero en un 15% mediante la incorporación de tecnologías de manejo eficientes, de acuerdo con un trabajo de modelización e implementación tecnológica realizado por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre la Cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires.

En el marco de la iniciativa internacional Ganasur, el estudio analizó un sistema ganadero de ciclo completo de la Pampa deprimida y evaluó distintas prácticas destinadas a mejorar simultáneamente la productividad, el resultado económico y el desempeño ambiental de los establecimientos.

Según las proyecciones del equipo de investigación, la aplicación completa de estas medidas permitiría evitar la emisión de aproximadamente 7400 toneladas de dióxido de carbono equivalente entre 2027 y 2040.

Al mismo tiempo, hacia 2040 las emisiones anuales de los establecimientos se reducirían a unas 2645 toneladas de CO₂, mientras que la huella de carbono por cada kilogramo de carne producido caería cerca de un 27%.

Qué prácticas propone el estudio


El proyecto Ganasur se desarrolla dentro del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur), que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

La iniciativa busca identificar sistemas pecuarios representativos de cada país y evaluar alternativas de mitigación a partir de sus efectos productivos, económicos y ambientales.

Para el caso argentino, los especialistas eligieron un sistema de ciclo completo de la Pampa deprimida. Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, explicó que la elección estuvo relacionada con el peso de la etapa de cría en las emisiones del sistema y con las oportunidades existentes para mejorar la eficiencia reproductiva y productiva.

Las medidas analizadas no fueron planteadas como un listado teórico, sino que se trabajó con tecnologías previamente probadas y de bajo o mediano costo, cuya adopción fue consultada con productores y referentes del sector.

Entre las prácticas consideradas se encuentran:

  • Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva.
  • Extracción y descarte sistemático de vacas improductivas.
  • Manejo del pastoreo.
  • Recuperación de pasturas degradadas.
  • Incorporación de leguminosas.
  • Suplementación estratégica.
  • Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF).
  • Selección genética orientada a la eficiencia.

El análisis contempló tanto la reducción de emisiones como el costo de implementación y el impacto de cada medida sobre la eficiencia económica de los establecimientos.

Más producción con menor huella por kilo de carne


Uno de los principales resultados del trabajo es que la reducción de emisiones no estaría asociada a una disminución de la producción.

Las proyecciones indican que la producción por vientre aumentaría un 40%, al pasar de los actuales 197 kilogramos de peso vivo a un promedio estimado de 275 kilogramos.

El incremento de la producción de carne por hectárea, junto con una utilización más eficiente de los recursos forrajeros y sanitarios, permitiría mejorar el resultado económico de los establecimientos.

Además, el trabajo señala que el indicador ambiental por unidad de producto también mejoraría: para 2040, la huella de carbono por kilogramo de carne producido se reduciría cerca de un 27%.

Una implementación gradual


Los especialistas plantearon una incorporación progresiva de las tecnologías para facilitar su adopción en los establecimientos ganaderos.

La primera etapa contempla herramientas de baja complejidad vinculadas con el ordenamiento general del rodeo y la mejora del desempeño reproductivo básico.

En una segunda fase, la propuesta apunta a fortalecer la base nutricional mediante el manejo de las pasturas y la suplementación estratégica.

Finalmente, la etapa de mayor intensificación incorpora herramientas de mayor precisión, entre ellas la biotecnología reproductiva y la genética avanzada.

El esquema busca combinar mejoras productivas, económicas y ambientales a partir de cambios graduales en el manejo de los establecimientos.



La ganadería argentina podría reducir sus emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero en un 15% mediante la incorporación de tecnologías de manejo eficientes, de acuerdo con un trabajo de modelización e implementación tecnológica realizado por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre la Cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires.

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