Durante más de siete horas un colectivo quedó atascado en la ruta 40

Los pasajeros denunciaron  que la unidad no podía movilizarse porque tiene las cadenas rotas y las ruedas no son las adecuadas. La unidad que partió de la terminal a las 14, quedó varada en Dina Huapi a pocos metros del puesto de Gendarmería.



Los pasajeros no quieeren bajarse del micro.  Foto: Gentileza

Los pasajeros no quieeren bajarse del micro. Foto: Gentileza

Durante siete horas un colectivo estuvo varado sobre la ruta 40. El micro lleno de pasajeros quedó atascado en el puesto de Gendarmería antes de llegar al puente del nacimiento del río Limay en la localidad de Dina Huapi.

Sandra Signorelli es una de las pasajeras que estuvo a bordo del colectivo. Explicó que “estamos en una situación muy molesta”, y que  “estamos encallados porque esta empresa no fue responsable y mandó los micros así, como si no hubiera semejante temporal, como ya lo tenemos de ayer”, y que “estamos pagando las consecuencias”.

El ómnibus de la empresa CATA con destino a Mendoza salió a las 14.00  de la terminal. El transporte se quedó a pocos metros del límite de la provincia de Río Negro y Neuquén. Signorelli explicó que “no se podía pasar porque estaba totalmente cubierto de nieve”, y además “tampoco podía retroceder el micro”, por un accidente de tránsito y luego porque el temporal empeoró y se dificultó  la visibilidad.

Los pasajeros no quieren bajarse del micro. Foto: Gentileza

Cuando dejó de nevar, el colectivo no pudo regresar y se mantuvo en el lugar sin poder maniobrar. Signorelli manifestó que la unidad tenía “las cadenas rotas y las cubiertas que no son las adecuadas”.

Los pasajeros denunciaron que Defensa Civil no se acercó al lugar para auxiliarlos.  “Eso es lo que nos extraña estando tan cerca y semejante lugar como es Bariloche”, enfatizó Signorelli.  

La pasajera explicó que estuvieron sin comida, y a bordo “hay chicos” y además “no nos dicen nada”.  Signorelli explicó que el chofer sólo le comunicó por alto parlante que el camino estaba cerrado, y que se enteraron de la situación cuando escucharon la conversación telefónica entre el conductor y sus superiores.

“No viene nadie, no nos dicen nada. Es como si estuviera  todo naturalizado acá”, expresó la pasajera.

Las personas que aguardaron el micro decidieron acordar que no descenderán de la unidad  porque aseguraban que no tenían comodidades en la terminal de ómnibus. Afirmaron que no tienen lugar para sentarse, no tiene calefacción ni lugar para guardar equipaje.

A pocos minutos de llegar a la medianoche, el colectivo logró desencajarse a pesar de no portar cadenas, y empredió el regreso hacia la terminal de Bariloche.


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