Después de once años, fue sobreseído Calamaro

Redacción

Por Redacción

Actualizado a las 12:50

LA PLATA (DyN) – El rockero Andrés Calamaro, investigado desde hace casi once años por haber dicho en un recital que se «fumaría un porrito», fue declarado hoy inocente por la Justicia, en el marco de un juicio oral en el que la Fiscalía decidió no acusar al músico por entender que no había incurrido en «apología del delito». Si bien el fiscal interviniente, Carlos Dulau Dumm, consideró que las expresiones de Calamaro durante un multitudinario recital habían sido «inadecuadas e inconvenientes», el representante del Ministerio Público recomendó su absolución y pidió disculpas al cantante por el prolongado proceso en su contra.

Lo mismo hizo la presidenta del Tribunal Oral Federal 1, Ana Aparicio, al informarle al cantante que quedaba absuelto de «culpa y cargo» y cerrar oficialmente la causa. «No aconsejo a los jóvenes usar drogas, muchas gracias, es todo», se limitó a decir Calamaro, tras aclarar frente a los periodistas: «Hay que seguir luchando». Andrés Calamaro, de 43 años, quedó inmerso en un expediente judicial luego de que el 19 de noviembre de 1994 participara de un festival de rock celebrado en marco del aniversario 112 de la fundación de La Plata, donde actuaba frente a unas cien mil personas. Aquella noche, el ánimo de los participantes del festival en la Plaza Moreno de la capital bonaerense no era el más tranquilo y ya habían volado varias botellas contra algunos músicos, según se resaltó hoy en la audiencia.

En ese marco, Calamaro afirmó: «Me estoy sintiendo tan a gusto que me fumaría un porrito. No me digan que en cien mil personas no hay algún habilitado…». Fue así que los padres de algunos de los asistentes denunciaron el episodio y se abrió una causa por violación al artículo 12 artículo de la Ley de Estupefacientes, que prevé penas de dos a seis años de prisión para quien «preconizare o difundiere públicamente el uso de drogas o indujere a otros a consumir».

Frente a la Justicia, Calamaro se justificó diciendo que quiso «calmar los ánimos» y que su expresión fue una forma de «comunicarse con los violentos». Y en 1996, el juez federal de La Plata, Humberto Blanco, dictó el sobreseimiento del cantautor, algo que fue respaldado por el camarista Leopoldo Schiffrin cuando el caso llegó a una segunda instancia. Sin embargo, los otros miembros de la Cámara Federal dieron vía libre al proceso y ordenaron el juicio oral que se concretó diez años y cinco meses después de la polémica sugerencia. Con una camisa celeste y la barba crecida, el músico que triunfó en España llegó entonces hoy junto a su abogado, Albino Stefanuolo, a los tribunales platenses, de calle 50 y 8, para enfrentar el proceso.

Tras informar sus datos personales, Calamaro prefirió negarse a hablar y sólo se leyeron las declaraciones que había hecho en su indagatoria durante la instrucción; luego las partes desistieron de la mayoría de los testigos, tras escuchar el único aporte de José Antonio Bello. Rápidamente, entonces, el fiscal Dulau Dumm comenzó su alegato en el que entendió que en la expresión del ex cantante de 'Los Abuelos de La Nada' y 'Los Rodríguez' «no había inducción, ni apología, ni preconizaba su consumo». «Hubo un deseo propio en su manifestación castiza que no configura delito», dijo, luego de sostener que, aunque fue una frase «inadecuada e inconveniente», no existió delito.

A su turno, el abogado de Calamaro se quejó porque «no debería haberse llegado nunca a este juicio oral». Y remarcó «el costo que significó» para su cliente «en términos de discriminación y por tener que estar ahora frente a un tribunal a pocas horas de actuar en un escenario». Y todo «por una frase del siglo pasado», añadió Stefanuolo, tras agradecer «el tino del fiscal que entendió que Calamaro no había cometido delito». Fue así como el tribunal integrado por Aparicio, Carlos Rozinski y Horacio Alfredo Insaurralde, dictó esta tarde su absolución, convocó a una audiencia para el próximo 25 de abril para leer los fundamentos de la resolución y formalizó un pedido de disculpas al músico.

Por su parte, Calamaro -que años después de su sugerencia grabó una canción que comenzaba diciendo «Voy a salir a caminar solito/sentarme en un parque a fumar un porrito…»- le recomendó a los jóvenes que no se droguen, y abandonó la sede judicial, a bordo de una camioneta, rodeado de más de un centenar de fans que lo alentaban.


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