Destituyen a juez que detuvo a directora de «Clarín»
Marquevich fue acusado de mal desempeño.
Roberto Marquevich fue destituido ayer de su cargo de juez federal de San Isidro por el Jury de Enjuiciamiento de magistrados, que lo halló responsable de gravísimas irregularidades en el caso de la detención de la directora de «Clarín», Ernestina Herrera de Noble.
Por siete votos a dos, los integrantes del Jury resolvieron que las numerosas anomalías que se registraron en el marco de la causa por la adopción de los hijos de la empresaria justificaban el apartamiento del magistrado por mal desempeño en sus funciones.
Según la mayoría, el juez evidenció «un actuar arbitrario, en el contexto de una tendenciosa actitud que sólo puede obedecer a la pérdida de imparcialidad» al ordenar la detención de la empresaria. Es que la directora de «Clarín» ni siquiera había sido citada previamente a declarar, ni tenía antecedentes para sospechar que podía intentar evadir la justicia en una causa en la que, además, se le imputaba un delito excarcelable.
«Las motivaciones que originaron la detención, como así también los fundamentos que se esgrimieran para disponerla, idénticos a los utilizados para denegar la excarcelación (…) permiten inferir fundadamente que su obrar estuvo impregnado por una animosidad que expresa su parcialidad», se dijo en la sentencia contra el ahora ex juez.
Tras dar por ciertas las declaraciones periodísticas que el juez negó haber hecho, se cuestionó el «afán persecutorio» de Marquevich y el «puro capricho» de dejar arrestada a la empresaria, que según entendieron los jurados quedó probado con «la perversidad plasmada en la denegatoria al pedido de excarcelación». «Ni los recursos que pueden ser utilizados por las partes, ni la existencia de tribunales superiores encargados de la revisión, ni la actividad del Ministerio Público convierten lo que es arbitrario, injustificado e injusto en fundado, razonable y justo», se señaló.
La resolución condenatoria fue firmada por los jueces Horacio Vicente Billoch Caride y Sergio Oscar Dugo -interpretada en círculos tribunalicios como un hecho «significativo» debido a que fallaron contra otro miembro de la magistratura- y Jorge Alfredo Agúndez, Manuel Baladrón, Enrique Pedro Basla, Guillermo Ernesto Sagués y Eduardo Alejandro Roca.
Todos ellos advirtieron que Marquevich no sólo «desoyó el mandato constitucional» sino que atentó «contra el sistema», al tomar medidas con argumentos que «sólo alcanzaban a un principio de presunción».
En disidencia se pronunciaron el presidente del Tribunal, el ministro de la Corte Suprema Augusto César Belluscio, y el senador neuquino Sergio Gallia, quienes entendieron que las actuaciones no alcanzaban para acusar a Marquevich de mal desempeño ya que esa figura no habría sido acreditada.
Marquevich se convirtió en juez de instrucción porteño en 1989, pero sólo dos años después, cuando Alberto Piotti se dedicó a la política, el entonces presidente Carlos Menem firmó por decreto su nombramiento como juez federal número 1 de San Isidro.
Desde allí, por ejemplo, ordenó el desalojo de la entonces primera dama Zulema Yoma de la Quinta de Olivos.
Su nombre recorrió los diarios de todo el mundo cuando ordenó la detención del ex dictador Jorge Videla, el primero en ser llevado a prisión por el robo de hijos de desaparecidos durante la última dictadura.
En el marco del juicio político iniciado en el Consejo de la Magistratura, el consejero-senador Jorge Yoma deslizó que en realidad esa situación habría favorecido al ex presidente Menem quien, en ese momento, se estaba reuniendo con su par francés Jacques Chirac, quien iba a plantearle la molestia de su país por el tema del represor Alfredo Astiz y el indulto a los ex comandantes de la dictadura.
Lo cierto es que Marquevich logró sortear varias acusaciones, entre ellas por sus presuntos vínculos con el fallecido empresario Alfredo Yabrán, el rápido cierre en la causa por el suicidio del brigadier Rodolfo Echegoyen, ex titular de la Aduana, y su actuación en la causa de la «mafia del oro» y el caso Strawberry, en donde -en extrañas circunstancias- se secuestraron 2.200 kilogramos de cocaína.
Además, Marquevich fue denunciado por la Cámara Federal por haberle mentido en diversas ocasiones. Y también se lo investiga por una presunta malversación de fondos en su juzgado, por la supuesta falta de más de 300 mil dólares. Según sus críticos, en aquel momento Marquevich habría recibido la ayuda de hombres del Consejo de la Magistratura vinculados al menemismo, que habrían intentado el año pasado frenar la embestida en su contra, luego de la causa que se abrió a la directora de «Clarín».
Mediático y menemista
Roberto Marquevich, el juez destituido ayer, fue un magistrado con predilección por el alto impacto mediático.
'Tito', como lo llaman sus allegados, encabezó espectaculares y publicitados procedimientos y varias investigaciones de casos resonantes que no siempre tuvieron final feliz, entre ellos el caso del sospechoso suicidio del brigadier Rodolfo Echegoyen, en diciembre de 1990.
Según diputados de la oposición al menemismo, Marquevich «fue uno de los jueces más vinculados al poder político en la década menemista» y varios de ellos recuerdan su salto de juez de instrucción porteño a juez federal de San Isidro por decreto presidencial de Carlos Menem, sin acuerdo del Senado.
En los primeros años del Menem, Marquevich ordenó el allanamiento de varias imprentas y la detención del actual secretario de Medios, Enrique Albistur, bajo el insólito cargo de «partícipe necesario de desacato a distancia», al involucrarlo por una pegatina de afiches.
En otra medida que parecía una respuesta a un pedido del menemismo, Marquevich ordenó la detención del ex dictador Jorge Videla, pocas horas antes de la entrevista del ex presidente Menem con su par francés, Jacques Chirac, quien reclamó que se apresara a los responsables de la desaparición de ciudadanos galos durante la última dictadura militar.
Roberto Marquevich fue destituido ayer de su cargo de juez federal de San Isidro por el Jury de Enjuiciamiento de magistrados, que lo halló responsable de gravísimas irregularidades en el caso de la detención de la directora de "Clarín", Ernestina Herrera de Noble.
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