“Diagnósticos y tratamientos en lugar de autopsias”

Por Redacción

La salud de la Argentina es vital para todos –los términos son inclusivos y se refieren a todos los seres humanos, todos y todas–. La Argentina es más que nuestro país: es el lugar donde vivimos, es la nave en la que estamos embarcados todos, y si el barco choca y sufre averías el deterioro y los inconvenientes los sufrimos todos, independientemente del oficial que haya estado de turno o del color e ideología del timonel. No cambia la situación si el motivo fue imprevisión, incapacidad o alguna manifestación de egocentrismo tratando de defender lo indefendible. Cuando se consuma un hecho siempre hay discursos elocuentes, términos técnicos y palabras raras para explicar o tratar de explicar lo que pasó. Es más difícil ver y expresar con simplicidad, veracidad y profundidad lo que está ocurriendo en el presente. Los actos de hoy construyen nuestra realidad futura. Algunos párrafos de una nota publicada en este diario el 3 del corriente: “Adiós a las reservas ”La modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la derogación de la ley de Convertibilidad transformarán a la Argentina en una economía totalmente pesificada. ”(…) Ya no habrá que preservar el valor de la moneda, no tendrá respaldo, no habrá límites a la emisión monetaria. ”(…) La libre disponibilidad de las reservas implica que el gobierno tendrá vía libre para usarlas a su antojo y sin límites. Emitir moneda sin límites y sin respaldo. ”(…) No habrá anclaje inflacionario ni metas. Todo se hará al antojo del Poder Ejecutivo. ”(…) Esta iniciativa y el ajuste que puso en marcha el gobierno tienen un trasfondo, se quedaron sin plata”. Si esto es verdad, creo que la situación es grave, que estas acciones, en un contexto poco claro y veraz, no van en camino de profundizar la democracia sino del facilismo inmediato, sin medir el alto precio a pagar en el mediano plazo. Parece poco serio que el tema de discusión popular se centre en las actuaciones, frases y palabras que dice tal o cual figura o funcionario, en lugar de detectar y concentrarnos en los temas importantes antes de que se produzcan los hechos sobre los cuales después protestamos o lloramos. En la democracia tenemos derechos y deberes. Esto es permanente y no se resume sólo a la emisión del voto electoral. Es importante nuestra participación crítica, en el máximo nivel que nos permita nuestra capacidad, para fortalecer nuestra sociedad más allá de las diferencias, caprichos, conveniencias personales o partidarias y oportunismos. No tengamos temor de reclamar lo que creemos justo, a quien sea. Los funcionarios y gobernantes están al servicio del pueblo. Asumamos que la realidad que vivimos la construimos nosotros, decidiendo o permitiendo que decidan nuestro futuro. Si permitimos que ocurran hechos que no queremos, tengamos claro –aunque nos cueste aceptarlo– que somos cómplices de los mismos. Carlos Vecchi DNI 7.579.313 El Bolsón


Exit mobile version