“Dilema”



Deseo expresar la necesidad de compartir el dilema en el que estoy inmersa a partir de la convocatoria a la “marcha del silencio” para el 18 de febrero, fecha en la que se cumplirá un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Digo “dilema” porque si no asisto a la marcha me sentiré mal y si concurro, también. Si opto por la no asistencia, un reproche moral me dice que como ciudadana debo manifestar mis condolencias a la familia del fiscal Nisman junto con otros compatriotas. Si asisto a la marcha, me pregunto: “¿Los fiscales pidiendo justicia ahora, que a uno de ellos se le fue la vida en circunstancias dudosas?, ¿y qué con los miles de familiares de víctimas de delitos que desde hace décadas configuran un actor presente en el escenario público argentino reclamando justicia porque la no investigación y la impunidad fueron las respuestas que obtuvieron desde el Poder judicial? La impunidad a conductas antisociales que lesionan a las personas y sus bienes y las conductas de “justicia por mano propia” –que implica esta última un retroceso hacia períodos de la historia universal que creíamos superados– forman parte de las reacciones que intentan sustituir la omisión de intervención del Poder Judicial. Deseo aclarar que tampoco me cierra que sea convocada como una marcha “de silencio”. Si los ciudadanos “de a pie” –como se nos llama– encima de “andar de a pie” aceptamos el silencio y entregamos la palabra, entiendo que estamos resignando el atributo que nos hace esencialmente humanos: la dignidad. Susana Ravalle DNI 13.539.338 Neuquén

Susana Ravalle DNI 13.539.338 Neuquén


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