Don Jaime, en una hora de música y poesía

Estrena “Ofertorio Jaime Francisco de Nevares”. La obra se presentará el 5 y 6 de noviembre.

Redacción

Por Redacción

De Nevares sinfónico

NEUQUÉN (AN).- “De cantar nunca se priven, decía Jaime con razón; las deudas del corazón buscan que nadie olvide; la verdad nos hará libres y el canto es la redención”.

Los versos pertenecen al maestro Naldo Labrín que junto al Coral Neuquén y la Orquesta Sinfónica de los Neuquinos contarán en una hora la obra y legado del Obispo Don Jaime de Nevares.

Rosana Rins

rosana@rionegro.com.ar

Casi un centenar de artistas, entre músicos, cantantes y narradores presentarán en el Cine Teatro Español, jueves 5 de noviembre a las 21 y el viernes 6 a las 20 y 22.30, “Ofertorio Jaime Francisco de Nevares”. Las entradas son gratuitas y pueden ser retiradas en la boletería del cine hasta 15 minutos antes del comienzo de cada función.

La obra con textos y música de Labrín, conjuga ritmos folclóricos y versos de una gran riqueza visual. Sobre el escenario reviven aquellos momentos más significativos de la vida de Don Jaime: su madre, su llegada a Neuquén y de allí el largo camino emprendido por el obispo en su lucha por los desposeídos, los olvidados, la injusticia en todos su matices. “Galopa el obispo con todo su pueblo, tomando del viento la voz del Santo Evangelio”, es el verso elegido por el autor para reflejar las interminables caminatas por el suelo árido del interior provincial.

Las funciones serán gratuitas en el Cine Teatro Español. (Foto: Leonardo Petricio)

“Cuando escribí la obra no pensé en hacer poesía, sólo me concentré en la vida de Don Jaime, ahí estaba todo lo que necesitaba”; contó Labrín en una pausa de uno de los tantos ensayos.

Promediando la presentación llega el momento del encuentro del obispo con la comunidad mapuche. “Nunca impuso creencias, respetó al gran Ngenechén, juntos así caminamos como hermanos en la fe”, es ahora la voz del tenor la que se escucha.

Y luego viene El Chocón, la huelga de los obreros denunciando las miserables condiciones laborales y una vez más Don Jaime. “Una luz potente ilumina la noche, alumbra trincheras de obreros sin fin, parado en el centro una estatua viviente: es el Obispo enfrentando al fusil, él sabe bien que es un acto sagrado entregar la vida, por otro morir. Enterrar obreros en el gris del cemento es cosa diaria, costumbre muy vil, matar un obispo es un costo muy alto, duda el gendarme, duda el fusil, ya se retiran los uniformados y todos festejan”, 70 voces lo cuentan.

Se llega al final de la obra, pero todavía falta un instante más, quizás uno de los dos más impactantes: las madres, las de Plaza de Mayo, las de Jaime. “Las madres de Jaime caminan la plaza, como una leona buscando el cachorro perdido en la selva, temiendo que el rifle lo deje sin vida… el obispo camina con ellas del brazo, muy junto al dolor y dándoles ánimo, recuerda a su madre valiente y constante, como éstas mujeres que van adelante…”, recuerda el coro femenino.

Un recitado, un adagio y el final del ofertorio. Culmina la celebración y Naldo recuerda entre descanso y café mediano las primeras palabra que inician la obra que tardó dos meses en escribir. “Cuando un anciano cierra sus ojos, en ese instante un niño los está abriendo. ¿Qué abuelo cerró sus ojos cuando José María (verdadero nombre del obispo) de Nevares llegó al mundo”, recita de memoria.


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