Dos gigantes de la música clásica regional en un concierto inédito

La Filarmónica de Río Negro y la Sinfónica de los Neuquinos revisitan la obra de Berlioz y Sánchez Cassataro, este sábado, en el Cine Teatro Español de Neuquén.



Los ríos, el amor, la pasión, todo eso y mucho más es lo que une a Río Negro con Neuquén. Por eso dos gigantes de la música clásica se encontraron por primera vez, para rendir homenaje a los maestros Héctor Berlioz y Daniel Sánchez Cassataro. En un hecho inédito, la Orquesta Filarmónica de Río Negro y la Sinfónica de los Neuquinos interpretarán varias obras de Berlioz y Sánchez Cassataro. Una fiesta musical que conformará una megaorquesta, en un recital que será mucho más que la suma de sus partes por separado.

Este sábado será en el Cine teatro Español, a las 20, luego de un show a sala llena en la apertura de la Feria del Libro de Cipolletti, en el Complejo Cultural. La entrada, libre y gratuita.

Los maestros Martín Fraile y Andrés Tolcachir, además de dialogar con el público sobre las obras, el ensamble y las posibilidades a futuro, como una representación del “prolífico” encuentro entre las dos provincias y sus culturas, anunciaron.

En un diálogo entre ambos maestros, mate y risas de por medio, Tolcachir aseguró que su idea es sorprender, en algunas innovaciones que planearon misteriosamente. “El público pasaría a ser un rebaño de ovejas”, bromeó Fraile.


“No costó nada que nos juntemos”, aseguró. “Se dio con mucha naturalidad, es algo que venimos pensando hace años”, reveló. Ellos están entrenados para este tipo de eventos, se trata de músicos que, en la mayoría de los casos formaron parte de proyectos comunes y se conocen. “Lo vivimos con mucha naturalidad y alegría”.

Para el maestro neuquino “el encuentro de los músicos es una fiesta” y en muchos casos “un reencuentro”. Sostuvo que se trata de “encontrar una manera común de tocar, sobre cómo tocar con el otro, colaborar y construir un proyecto de manera conjunta”.

“Es una fiesta musical y de comunión de ambas provincias”, resumió con precisión.

Para él, el objetivo musical de esta comunión es, en pocos días convertir a las dos orquestas en una sola, y en pocos días de ensayo. “La suma de las partes tiene que ser muchísimo más que lo esperable”, adelantó.

Según Fraile, esto debería volverse una tradición, en la que cada cierre de año tenga como marca particular este megaconcierto. “Cuando termine la gira sacaremos conclusiones, pero la idea es generar una suerte de tradición, de tocar al menos una vez al año juntas”, deslizó. “Se trata de poner en práctica este ejercicio de tender puentes, generar amistades y vínculos entre ambas provincias”.

De hecho, no es algo común que las orquestas toquen juntas y son contados los casos a lo largo de nuestro territorio. Por el contrario otros países tiene instituida, como señaló el maestro rionegrino, a modo de “tradición”. Por eso manifestó que “los hábitos provienen de la oferta, no de la demanda”, y voló un poco entre sueños: “sería genial ir a tocar ambas orquestas a Bariloche y San Martín de los Andes”, una gira patagónica”.

“Lo que propone la música no separa, sino que es algo del hacer juntos, y espero que podamos mantenerlo en los años por venir”, concluyó Fraile.
Sobre el final de la charla, Martín y Andrés resolvieron echar a la suerte de una moneda la elección de la obra preferida para dirigir. “Cara”, dijo Martín, ante la mirada expectante de Andrés. “Si, efectivamente es cara, vos dirás”, le espetó. “Bueno, elijo Confluencia”, se río.

Dos maestros: Sánchez Cassataro y Berlioz

Primero interpretarán “Confluencia”, del neuquino Sánchez Cassataro. Esta pieza está dedicada a los ríos que dan vida a Río Negro y Neuquén, y tiene tres movimientos: Río Limay, Río Neuquén y Río Negro. “Si recorriéramos desde el aire la superficie completa de nuestras provincias, veríamos que todas las localidades viven en la orilla de algún río o en cercanías”, rezaba Sánchez Cassataro.

Seguido será el turno de la “Sinfonía Fantástica” del francés Hector Berlioz, como una adhesión al homenaje mundial, a 150 años de su muerte. Un relato que narra el apasionado amor no correspondido que el autor sintió por una actriz shakespereana famosa, que derivó en desvaríos y horribles visiones de una fuga del artista, consumido por el opio y en un caótico derrumbe emocional.


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