Dos más dos, cuatro
El resultado de la elección terminó con un cálculo lineal de los votos cosechados por Gennuso y Valeri por separado dos años atrás.
ANÁLISIS
Con una contundencia que ahorra rodeos y cavilaciones, el resultado de la elección de ayer obliga a volver sobre el acuerdo que parió a la criatura. Corrían los primeros días de marzo, cuando el ahora intendente electo Gustavo Gennuso y el concejal Carlos Valeri -rivales hasta allí- decidieron trabajar en un proyecto político común.
Casi dos meses después Valeri desistió de su candidatura y allanó el camino de Gennuso. El 4 de mayo Weretilneck llegó a Bariloche para consagrar a su candidato local.
Dos años antes, en septiembre de 2013 Gennuso y Valeri ya habían competido por el sillón mayor del Centro Cívico y perdieron con la actual intendente María Eugenia Martini, a quien le alcanzó con el 31,1% de los votos para llevarse el triunfo.
Aquella vez Gennuso logró el 25,14% y Valeri el 21,54%. El cálculo que hicieron al unir fuerzas se cumplió casi sin desvíos: ayer el candidato de Juntos se alzó con el 47,2% de los votos.
Martini perdió terreno respecto de la elección anterior (casi ocho puntos), abrumada por las desventuras de un PJ en declive y dividido, sumado a un estilo de conducción demasiado vertical.
Pero el factor clave para el triunfo de Gennuso fue sin duda su alineamiento con el gobierno provincial y la creciente influencia del fenómeno Weretilneck, tan sensible con las necesidades más simples del vecino como descafeinado en lo ideológico, según parecen demandar los tiempos que corren.
Superada la efervescencia de ayer, al nuevo intendente le llega el turno de cumplir con las expectativas. Desafíos le sobran.
Por Daniel Marzal
DeBariloche