Dos mujeres unidas por un único amor

Mañana estrena en la región la película “Viudas”, con Graciela Borges y Valeria Bertuccelli.

Por Redacción

La pérdida de la inocencia comienza para Elena el día en que llega a la clínica a la que acaba de ingresar moribundo su esposo, Augusto, y descubre a una chica mucho más joven, ¿Quién es esa chica que acompañó a su marido hasta ahí? ¿Y por qué, antes de morir, éste le pide que cuide de ella?

Ése es el punto de partida de “Viudas”, la última película del director Marcos Carnevale, que mañana estrena en la región. Una comedia dramática protagonizada por Graciela Borges (Elena) y Valeria Bertuccelli (Adela) sobre dos mujeres que parecen tener muy poco en común salvo haber amado al mismo hombre.

Borges fue el motor detrás de la película. Fue ella quien recibió el guión de Bernarda Pagés, se interesó por la historia y convenció de rodarla a Carnevale.

Borges también sugirió como coprotagonista, de entre “varias maravillosas actrices jóvenes argentinas” a Bertuccelli, con quien tenían ganas desde hace mucho tiempo “de hacer algo juntas”, y convenció al director de sumar al elenco al imitador Martín Bossi, que debuta en cine con su papel de Justina, la empleada de Elena.

“El tema de la película es lo insoportable del amor, aceptar que alguien a quien jamás pueda amar a otra persona. Hay cosas que uno no comprende pero termina aceptando porque no te queda otra”, dijo Bertuccelli, cuyo marido, Vicentico, reversionó para la película el tema “Paisaje”, de Franco Simone, que solía cantar Gilda.

En “Viudas”, Bertuccelli compone a Adela, una chica risueña que nunca supo muy bien qué hacer de su vida hasta que conoció a Augusto, a quien se aferraba como a una tabla de salvación. Después de su muerte, su propia vida, que oscila entre un trabajo monótono en el servicio radial de información de tránsito y su poco constante asistencia a la facultad, se torna insoportable y, tras un intento de suicidio, busca refugio en la persona más impensada, Elena.

Es así como estas dos mujeres terminarán conviviendo bajo el techo de Elena, una coqueta documentalista de unos 60 años que desde la muerte de su marido vive sola con su empleada doméstica, Justina, un travesti que guardó celosamente durante años los secretos de su esposo.

Con la convivencia, a Elena se le abren cada vez más preguntas. ¿Cuándo se conocieron Augusto y Adela? ¿Por qué su marido, con quien sostuvo durante décadas lo que parecía un sólido matrimonio de dos adultos sin hijos, se enamoró de ella?

El director, Carnevale, dijo que “la película habla de la aceptación a partir del amor y la tolerancia, lejos del concepto judeocristiano. Traté de cuidar la figura de ese hombre, no es una película juzgadora. No quería caer en el machismo ni en el feminismo”, explicó. (DPA)


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