Durante el día, solidaridad; por la noche, desamparo e inseguridad
LA PLATA.- A 72 horas del temporal en el que murieron 51 personas y más de 100.000 resultaron afectadas, muchos habitantes de la capital provincial permanecen sumergidos entre sensaciones de desamparo e inseguridad, que se contraponen con la ayuda solidaria de miles de vecinos. Desde los barrios más castigados numerosos vecinos salieron espontáneamente a buscar asistencia a los centros de recepción dispuestos por el gobierno o en aquellos que fueron improvisados por organizaciones no gubernamentales y escuelas privadas. La catedral platense se colmó de personas necesitadas, lo que obligó a improvisar puestos con caballetes y tablones en donde se entregó ropa, colchones, artículos de limpieza, agua y alimentos que llegaron desde distintos puntos de la ciudad. Hasta allí se acercó, con su bebé de meses en brazos, Fredy, un joven de nacionalidad paraguaya que dejó a su esposa y a sus otros dos hijos en su casa de calle 528 y 163, del barrio de Romero, donde el martes por la noche el agua le quitó todo lo que tenía. “Nadie del gobierno vino a mi casa, me quedé con mi familia adentro de la casa con el agua a la rodilla y pasamos los tres días ahí. Yo salgo a buscar alimentos, ropa y vuelvo. No queremos dejar la casa sola”, dijo el hombre. La misma situación describió Antonela, de 20, quien dejó a sus dos hijos en su vivienda de 97 y 119, en Villa Montoro: “No pudimos ir al centro de evacuados más cercano porque estaba lleno y nos fuimos a lo de mi hermana, donde el agua no había llegado”. “Perdí todo”, manifestó la joven mientras formaba fila para poder tomar prendas para sus hijos y, antes de retirarse, aceptó para ella un par de borceguíes que le ofreció una joven catequista. Sin embargo, el panorama cambia cuando cae la noche, momento en que muchos platenses se encierran en sus viviendas en medio de los rumores de saqueos a comercios y casas, hechos que para las autoridades no ocurrieron o se trata de episodios “aislados”. La “sensación” de inseguridad durante las últimas dos noches se evidenció en calles vacías, en los comercios que atienden desde las primeras horas del atardecer con sus persianas bajas, y en el incesante recorrido de los patrulleros policiales y móviles de la Gendarmería por los distintos puntos de la ciudad. (DyN)
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