Economía neuquina: refutación de la teoría del estancamiento
En el suplemento económico del diario “Río Negro” del 16 de octubre pasado el periodista Javier Lojo, refiriéndose a Neuquén, afirmó: “El gobernador deja una provincia estancada (sin crecimiento del PBG en su gestión), con un fuerte incremento del gasto público y desequilibrios presupuestarios que fueron corregidos con mayor endeudamiento”. Para ello utiliza estadísticas oficiales que muestran que entre el 2007 y el 2014 el producto bruto (PB) nacional creció un 127%, mientras que el provincial decreció hasta el 96%. Sin embargo, y también a partir de cifras oficiales, se sabe que la recaudación de impuestos provinciales viene aumentando sin pausas con índices interanuales deflacionados que superan dos dígitos. De manera similar crece el empleo privado, mostrando en el 2014 una suba récord del 16,2%. Los despachos de cemento, si bien con oscilaciones, revelan un salto del 18% en el 2013 y del 13% en el 2014. Cualquier persona que transite las rutas y las principales ciudades podrá observar que en Neuquén la economía posee un inocultable dinamismo. La aparente contradicción entre aquellos números que invoca el autor de dicha nota y la realidad se resuelve fácilmente desagregando lo que aportan los sectores hidrocarburíferos de los demás rubros. Usando las mismas fuentes, se verifica que el sector Explotación de Minas y Canteras, dominado por las extracciones hidrocarburíferas, sumado a la industrialización de los mismos, en el período analizado descendió de 54 a 39% del total del producto provincial, lo que implica un salto negativo del 28%. En valor de cantidades producidas, el petróleo en el período considerado descendió de 4,7 Mm³ a 3 Mm³ (-36%), mientras que la de gas cayó de 13,2 MMm³ a 8,5 MMm³ (-35,6%). Si entre el 2007 y el 2014 el PB de todos los sectores bajó un 4%, mientras que el subsector energético bajó el 28%, una sola conclusión es posible: los demás subsectores de la economía neuquina se encargaron de crecer lo suficiente para que el producto total quedara casi empatado. Dado que, en promedio anual, la participación no energética fue aproximadamente del 50%, esta debió crecer en la misma cifra del 28%. Entonces la cifra correcta de la evolución económica no fue el 96% que utilizó el autor, sino (96+28=) 124%, valor similar al nacional. En otras palabras: el gobierno provincial se las arregló para mantener el crecimiento económico, pese a la depresión petrolera, proceso en nada parecido al invocado estancamiento. No sólo ese desacierto elemental de cálculo económico comete el autor, atendiendo a su buena fe. Tampoco dice que en los dos últimos años la producción de petróleo y gas volvió a crecer en Neuquén gracias al desarrollo de los recursos no convencionales, una iniciativa de la gestión que con tanta facilidad critica, con lo cual las cifras totales de PB del 2015 se presentarán nuevamente positivas. (*) Doctor en Ciencias Sociales. Diputado provincial MPN
Luis Felipe Sapag (*)
En el suplemento económico del diario “Río Negro” del 16 de octubre pasado el periodista Javier Lojo, refiriéndose a Neuquén, afirmó: “El gobernador deja una provincia estancada (sin crecimiento del PBG en su gestión), con un fuerte incremento del gasto público y desequilibrios presupuestarios que fueron corregidos con mayor endeudamiento”. Para ello utiliza estadísticas oficiales que muestran que entre el 2007 y el 2014 el producto bruto (PB) nacional creció un 127%, mientras que el provincial decreció hasta el 96%. Sin embargo, y también a partir de cifras oficiales, se sabe que la recaudación de impuestos provinciales viene aumentando sin pausas con índices interanuales deflacionados que superan dos dígitos. De manera similar crece el empleo privado, mostrando en el 2014 una suba récord del 16,2%. Los despachos de cemento, si bien con oscilaciones, revelan un salto del 18% en el 2013 y del 13% en el 2014. Cualquier persona que transite las rutas y las principales ciudades podrá observar que en Neuquén la economía posee un inocultable dinamismo. La aparente contradicción entre aquellos números que invoca el autor de dicha nota y la realidad se resuelve fácilmente desagregando lo que aportan los sectores hidrocarburíferos de los demás rubros. Usando las mismas fuentes, se verifica que el sector Explotación de Minas y Canteras, dominado por las extracciones hidrocarburíferas, sumado a la industrialización de los mismos, en el período analizado descendió de 54 a 39% del total del producto provincial, lo que implica un salto negativo del 28%. En valor de cantidades producidas, el petróleo en el período considerado descendió de 4,7 Mm³ a 3 Mm³ (-36%), mientras que la de gas cayó de 13,2 MMm³ a 8,5 MMm³ (-35,6%). Si entre el 2007 y el 2014 el PB de todos los sectores bajó un 4%, mientras que el subsector energético bajó el 28%, una sola conclusión es posible: los demás subsectores de la economía neuquina se encargaron de crecer lo suficiente para que el producto total quedara casi empatado. Dado que, en promedio anual, la participación no energética fue aproximadamente del 50%, esta debió crecer en la misma cifra del 28%. Entonces la cifra correcta de la evolución económica no fue el 96% que utilizó el autor, sino (96+28=) 124%, valor similar al nacional. En otras palabras: el gobierno provincial se las arregló para mantener el crecimiento económico, pese a la depresión petrolera, proceso en nada parecido al invocado estancamiento. No sólo ese desacierto elemental de cálculo económico comete el autor, atendiendo a su buena fe. Tampoco dice que en los dos últimos años la producción de petróleo y gas volvió a crecer en Neuquén gracias al desarrollo de los recursos no convencionales, una iniciativa de la gestión que con tanta facilidad critica, con lo cual las cifras totales de PB del 2015 se presentarán nuevamente positivas. (*) Doctor en Ciencias Sociales. Diputado provincial MPN
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