Del estado de coma a la terapia intensiva
OPINIÓN │ Las medidas anunciadas por el nuevo ministro de economía no parecen suficientes dado el cuadro de situación. Siguen pendientes las reformas estructurales que ofrezcan certezas en un marco de seguridad jurídica y calidad institucional.
Por Daniel Darrieux (*)

Si tuviéramos que representar la realidad de la economía argentina con una metáfora de la medicina, diría que la asunción de Sergio Massa como ministro de Economía permitió que la paciente pasara del estado de coma a la terapia intensiva. El interrogante radica en saber si su salud puede evolucionar o hay riesgo de que vuelva a agravarse.
Analicemos los indicadores:
– El déficit fiscal primario (sin computar los intereses de la deuda) del primer semestre de este año con respecto a igual período del 2021 se incrementó un 145% en términos reales (descontando el efecto de la inflación). En términos de porcentaje sobre el PBI, el déficit fiscal del citado período aumentó del 0,5% al 1%.
El informe de la consultora INVEQ destaca el aumento del gasto público en términos reales en todos los meses de la primera mitad del año.
– La base monetaria creció en aproximadamente un 30% entre el 31/12/21 y el 31/7/22. En junio y julio de este año, el BCRA emitió un billón de pesos para comprar bonos del Tesoro y frenar así la caída en su cotización.
– La inflación (el IPC) de julio fue de 7,4%. Si en lo que resta del año la inflación fuese del 5,5%, el 2022 cerrará con el 91%. Resulta increíble que ante la evidencia de la relación directa emisión- inflación, se siga planteando que el problema es multicausal (un argumento para desligar a políticos y burócratas de su responsabilidad).
– La brecha cambiaria entre el dólar oficial y el blue al momento de escribir esta columna, es del 106%.
– La acentuada pérdida de reservas del BCRA es otro síntoma de la enfermedad. El stock de los pasivos remunerados del BCRA alcanza los 6,8 billones de pesos.
No estamos condenados al fracaso. La terapia imprescindible es la libertad económica en un marco de seguridad jurídica y calidad institucional.
Según el último informe del IERAL, los intereses de Leliq y pases se acercan a los 300 mil millones de pesos por mes; la Base Monetaria de agosto se sitúa en torno a los 4,3 billones de pesos. Implica una expansión “autónoma” de base monetaria del orden del 7,0 % mensual para pagar esos intereses.
Otra variable que aumenta el gasto público: el déficit operativo de las empresas estatales es de 3,3 millones de dólares por día, señaló el economista Juan Manuel Morales, en base a datos oficiales.
El nivel de actividad se está viendo afectado, entre otros virus, por la escasez de insumos importados, como consecuencia del cepo. La suspensión de turnos y los despidos son su consecuencia directa. El promedio de crecimiento de los últimos 10 años fue un raquítico 0,3% anual.
Además de los indicadores macro, recordemos la grave situación social: un millón de chicos se saltean una comida al día, según UNICEF. La pobreza ronda el 50%.

¿Cuál es la terapia presentada por el nuevo ministro de Economía?
Repasemos las principales medidas anunciadas:
– Congelamiento de la planta del Estado para la administración pública nacional centralizada.
– Cumplimiento de la meta del 2,5% de déficit respecto al PBI comprometida con el FMI.
-Disminución de subsidios al gas y a la luz.
– Anticipos del Impuesto a las Ganancias a grandes empresas.
– Revisión y disminución de planes sociales.
– Suba de tasas de interés
Dada la gravedad del cuadro clínico de la economía argentina, la terapia anunciada resulta insuficiente, solo un suave calmante para el corto plazo. En el elenco gobernante predomina un modelo mental intervencionista estatista, incompatible con las soluciones de fondo requeridas.
Dada la gravedad del cuadro clínico de la economía argentina, la terapia anunciada resulta insuficiente, solo un suave calmante para el corto plazo.
La gran paradoja argentina es la brecha entre el potencial de desarrollo y una realidad decadente. El gran tumor de la economía argentina es el gasto público exorbitante, y su financiación con emisión monetaria, impuestos y deuda pública (que implica mayor emisión y presión tributaria futura).
Sin extirpar el tumor, sin una profunda reforma del Estado en sus tres niveles, baja de impuestos, flexibilización laboral, reforma previsional y desregulación, será imposible promover la inversión, la generación de empleo y la disminución de la pobreza. Este desastre económico no admite medidas parciales ni graduales. No estamos condenados al fracaso. La terapia es la libertad económica en un marco de seguridad jurídica y calidad institucional.
(*) Director de Impacto Económico
Por Daniel Darrieux (*)
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