El desafío cambiario de 2026: por qué el Gobierno necesitará 40.000 millones de dólares para el frente externo

Un informe advierte que las necesidades de divisas para el próximo año superarán los 40.000 millones de dólares, una cifra que pone a prueba el actual esquema de acumulación de reservas. A pesar de la racha compradora del Banco Central, que ya suma más de 2.400 millones de dólares en 2026, las obligaciones externas y la dolarización de carteras plantean un horizonte exigente.

Por Redacción

Luis Caputo, ministro de Economía. Foto: archivo.

A pesar del clima de optimismo en el Palacio de Hacienda por la reciente estabilidad cambiaria, el análisis técnico subraya que el flujo de dólares requerido para 2026 será de una magnitud que Argentina solo alcanzó en periodos de alto endeudamiento externo.

Con el mercado de crédito internacional aún restringido y la intención oficial de no tomar deuda nueva, la responsabilidad de generar estas divisas recaerá casi exclusivamente sobre el superávit del sector privado en un escenario de tipo de cambio real exigido.


Los cuatro frentes que demandan divisas este 2026


Para entender la magnitud del desafío financiero que enfrenta la administración nacional, el informe desglosa las necesidades que presionarán sobre las reservas del Banco Central:

  • Déficit de cuenta corriente: se proyecta un saldo negativo de USD 11.000 millones, impulsado por el déficit en servicios y rentas.
  • Dolarización de carteras: la formación de activos externos por parte de privados restaría otros USD 16.000 millones.
  • Meta de reservas: el plan de fortalecer las arcas del BCRA requeriría unos USD 10.000 millones adicionales.
  • Vencimientos del Tesoro: el pago de capital de deuda suma aproximadamente USD 6.500 millones.

Esta hoja de ruta prescinde de los desembolsos extraordinarios del FMI que caracterizaron al 2025, lo que obliga a la economía a valerse de sus propios flujos comerciales para cubrir la brecha financiera.


El análisis del «verano cambiario» y el déficit de servicios


La calma actual del mercado es observada con cautela por especialistas como Carlos Melconian, quien sostiene que las compras del BCRA responden a ofertas coyunturales, como colocaciones de deuda provincial y corporativa, y no necesariamente a un cambio estructural. Según el economista, la demanda minorista de dólares persiste a pesar de la estabilidad de precios, lo que suma incertidumbre sobre la sostenibilidad del modelo a largo plazo.

El informe también pone la lupa sobre el déficit de servicios, que el año pasado alcanzó un récord negativo de USD 11.200 millones. El turismo emisivo sigue siendo el principal canal de salida de divisas, lo que exige un superávit comercial de bienes excepcionalmente robusto para evitar que el saldo final de la cuenta corriente se profundice.

Como contrapunto positivo, el análisis destaca un cambio estructural respecto a crisis anteriores: el superávit energético. Argentina logró revertir un saldo negativo de USD 3.000 millones para alcanzar una proyección positiva de USD 7.800 millones.

Este aporte, sumado a exportaciones totales estimadas en USD 84.000 millones, será el pulmón central de la economía. Sin embargo, sin el auxilio de medidas transitorias —como las bajas temporales de retenciones aplicadas en años previos—, el 2026 se presenta como el test de supervivencia más riguroso para la estrategia cambiaria de Luis Caputo y el equipo económico.


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