Hacía huertas en el oeste de Neuquén y hoy es uno de los mayores desarrolladores de Real Estate de la Patagonia
Es el recorrido de Pablo Arpajou, CEO y fundador de Safiar, que lleva construidos 50.000 metros cuadrados y tiene en desarrollo otros 60.0000. Una historia de sacrificio, superación, y fe, para soñar y hacer.
Desarrollo local. Pablo Arpajou es uno de los mayores desarrolladores de Real Estate en la zona. (Foto: Cecilia Maletti)
La resiliencia es la adaptación que muestran las personas frente a situaciones adversas, y la capacidad de salir fortalecido. Esa es la palabra que mejor define la historia de Pablo Arpajou, CEO y fundador de Safiar, una de las mayores desarrolladoras de Real Estate en Neuquén y Río Negro.
Su padre, un comerciante aventurero de Bahía Blanca, llegó a probar suerte al sur a inicios de los ’70. Su madre, arquitecta de profesión, también dejó su Pergamino natal buscando nuevos horizontes. Ambos coincidieron en Chos Malal, y formaron una familia. Nacido en San Martín de los Andes, Arpajou vivió parte de su infancia en El Bolsón, hasta trasladarse al oeste de Neuquén.
Una vez instalados en Valentina Norte, la relación de sus padres terminó, y Pablo con sus tres hermanos, Sur, Luz y Rafael, quedaron a cargo de su madre. “Fue un tiempo bastante difícil. Había mucha austeridad de recursos y hasta costaba pagar a término la luz”, relata el protagonista.
En esa época, Pablo descubrió su pasión por la naturaleza. “Rodeado de chacras, y desde muy chiquito yo me encargaba de la huerta” añora. A los 14 años, gente del INTA le ofreció ser el promotor de las huertas del barrio. Arpajou tomó el desafío y pasó de de su propia huerta a gestionar 40 huertas en Valentina Norte.
“Les llevaba material y semillas, ellos me instruían sobre la formas de trabajar la tierra y me volvía a casa con canastas de fruta o de verdura. Y además cobraba un plus por ese trabajo” recuerda.
En esa etapa, su madre abrazó la fe y le inculcó ese camino a sus hijos. Fue así que su adolescencia transitó entre la fe, la huerta y el Neuquén Rugby Club, que quedaba cerca. “Todo ese tiempo me convirtió hasta hoy en alguien de fe y acción”, afirma Arpajou.
Punto de inflexión
Al elegir la carrera, debió optar entre agronomía y arquitectura. Finalmente partió a Rosario para estudiar arquitectura. Mientras cursaba el tercer año de la carrera, participó y ganó en un concurso de arquitectura sustentable, y al enterarse que la UFLO abría la carrera en Cipolletti, regresó al sur para convertirse en arquitecto en el año 2001.
Al recibirse, inició una etapa de búsqueda en la que acompañó a su madre en pequeñas obras. Tras leer el libro “Padre Rico, Padre Pobre”, fue invitado a un curso de ventas que resultó ser de la empresa HerbaLife. “Cuando vi eso dije, ¿qué hago acá? Pero a la vez pensé: ya pagué el cursito, me vine desde allá, me quedo”, rememora Arpajou.
Dato
- 49.685 m2
- Los que lleva construidos y entregados Safiar. En proceso, tienen otros 59.767 m2.
Esa decisión se transformó en una experiencia de formación intensiva en negocios. “Me sirvió para ir de la profesión hacia un despertar empresarial, a la venta, al cuidado del cliente, a la post-venta” agrega Pablo.
La hora del despegue
Tras conocer a su compañera de vida, María Eugenia Titanti, se trasladaron a San Martín de los Andes en 2009, donde vivieron cuatro años. De regreso en Neuquén, donde el trabajo había comenzado a crecer, el año 2012 vió nacer el gen primitivo de Safiar.
“Neuquén va a crecer otro 50% en los próximos 5 años. Nuestro sueño es hacer cosas que sean un legado para la posteridad”
Pablo Arpajou
“Con mi hermano que ya era ingeniero y dos colegas más, armamos una sociedad que funcionaba como un servicio técnico. Al año siguiente en 2013, le damos inicio formal a la combinación de tres apellidos Sabate, Figueroa y Arpajou, y se conforma Safiar”, relata Pablo.

Hasta 2020 se dedicaron a todo tipo de obras. Fue luego de la pandemia cuando la empresa tomó envergadura como desarrolladora de Real Estate. En cabeza de Pablo como CEO y su hermano Sur como responsable técnico, llegó la hora de las grandes obras.
“Hay quienes necesitan resguardo del capital. O la continuidad de un legado. Otros buscan enseñarle a sus hijos a ahorrar. O su primer vivienda. O tener algo para la jubilación. Nuestro propósito es ayudar a concretar esos sueños”, se entusiasma Arpajou.

Con ese rumbo, más de 350 clientes, 300 colaboradores y 12 años de trayectoria, Safiar lleva construidos y entregados 49.685 metros cuadrados en Neuquén. Además, tienen otros 59.767 metros cuadrados actualmente en desarrollo, y 49.711 metros cuadrados más en proyecto.
“Soy fanático de Neuquén. Desde que yo nací, Neuquén pasó de 100.000 a 400.000 habitantes. Y las proyecciones hablan de un crecimiento del 50% más en los próximos 5 años. Tenemos la posibilidad de estar en este lugar, y dejar un legado para la posteridad”, sueña Arpajou.
La resiliencia es la adaptación que muestran las personas frente a situaciones adversas, y la capacidad de salir fortalecido. Esa es la palabra que mejor define la historia de Pablo Arpajou, CEO y fundador de Safiar, una de las mayores desarrolladoras de Real Estate en Neuquén y Río Negro.
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