La irrupción de una nueva era de fiscalización digital

La relación entre el fisco y los contribuyentes evolución a pasos acelerados a medida que se incorpora la tecnología como herramienta. Las implicancias jurídicas y profesionales, y la carga de la prueba que pasa a manos del contribuyente.

Redacción

Por Redacción

Por Ignacio Soteras (Larrondo, Tonelli & Asociados)

El vencimiento del plazo para el acogimiento a las últimas moratorias, Planes de Facilidades de Pago especiales y regímenes de regularización de activos en Argentina, no solo marcó un alivio financiero para quienes lograron normalizar su situación. Silenciosamente, también generó el inicio para una transformación sin precedentes en la relación entre el Estado y el contribuyente.


La creación de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), reemplazando a la histórica AFIP, no fue un mero cambio de nombre. Representa el paso definitivo de una fiscalización analógica y reactiva hacia un modelo de control predictivo basado en inteligencia artificial y cruce masivo de datos.


En este nuevo escenario, el inspector de a pie, ha sido reemplazado por algoritmos que procesan millones de transacciones por segundo.


Para los contribuyentes de todo el país, desde el profesional independiente que presta servicios de forma remota hasta el empresario PyME que intenta sostener su estructura operativa, comprender la mecánica de esta arquitectura de fiscalización inteligente ya no es una opción, sino una necesidad de supervivencia administrativa.

Dato

5823/26
La Resolución General de ARCA que puso en marcha el Programa de Promoción del Cumplimiento Voluntario.


El camino de digitalización de la economía, ha permitido la consolidación de un sistema centralizado que analiza comportamientos y detecta inconsistencias con la misma precisión en cualquier punto del territorio Nacional.

Del control presencial a la vigilancia 360°


Uno de los pilares de este sistema es la Resolución General 5823/2026, que puso en marcha el Programa de Promoción del Cumplimiento Voluntario.


Bajo este esquema, el organismo recaudador ya no espera a que el contribuyente declare para verificar si los números cuadran. El proceso es inverso: el Fisco construye un perfil de “capacidad contributiva” basado en el rastro digital que dejamos cada día.


¿Qué mira el algoritmo hoy? Como primera medida, las billeteras virtuales y el ecosistema Fintech. Movimientos en plataformas de pago que antes volaban “bajo el radar”, ahora son informados en tiempo real.


Cualquier transferencia que no guarde simetría con la categoría de Monotributo o la facturación mensual dispara una alerta automática en el sistema.

El “Derecho a la Inocencia” y el Domicilio Fiscal Electrónico


El avance tecnológico plantea además un desafío jurídico y profesional.
El sistema de “Alertas Preventivas” otorga al contribuyente un plazo de 30 días para rectificar o explicar desviaciones antes de que se inicie una fiscalización formal.


Esto, que se presenta como una ventaja para reducir la litigiosidad, traslada la carga de la prueba al ciudadano. Es el contribuyente quien debe demostrar, por ejemplo, que un ingreso de dinero fue un préstamo familiar o la venta de un bien mueble no registrable, y no una venta omitida.


Para los contribuyentes, esto cambia la dinámica de trabajo, ya que monitorear diariamente el Domicilio Fiscal Electrónico, no es una opción.
La notificación digital tiene validez legal plena, por lo tanto gnorar una alerta del sistema puede derivar en sanciones por parte del fisco.

La mirada regional: Neuquén y Río Negro bajo la lupa


Para nuestra región, este control digital tiene matices particulares.
El dinamismo de la zona de Vaca Muerta ha generado un volumen de transacciones y una circulación de capitales que atrae la atención del Fisco Nacional.

La proliferación de empresas de servicios, contratos de locación y un consumo creciente en sectores de lujo local pone a los contribuyentes de la cuenca neuquina en el centro del radar del algoritmo.

El nuevo escenario digital traslada la carga de la prueba al ciudadano. Es el contribuyente quien debe demostrar, por ejemplo, que un ingreso de dinero fue un préstamo familiar o la venta de un bien mueble no registrable.


Asimismo, la creciente digitalización de los organismos provinciales, como la Dirección Provincial de Rentas de Neuquén o la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro, facilita convenios de intercambio de información.

Proactividad como defensa


La tecnología en la administración tributaria es irreversible. El objetivo de “riesgo cero” o “invisibilidad fiscal” es hoy una utopía técnica.
Ante este panorama, la mejor estrategia para el contribuyente —sea una PyME o un profesional independiente— es la proactividad y planificación fiscal.

En la era de la inteligencia artificial, el orden administrativo ya no es una virtud, sino el único escudo eficiente frente a un algoritmo que nunca duerme.


La recomendación es realizar auditorías preventivas sobre el propio perfil fiscal, utilizar las herramientas de consulta como “Nuestra Parte” en la web de ARCA para estar al corriente sobre qué información tiene el Estado sobre nosotros, y mantener una trazabilidad completa de cada movimiento bancario.


En la era de la inteligencia artificial, el orden administrativo ya no es una virtud, sino el único escudo eficiente frente a un algoritmo que nunca duerme y que, por definición, no tiene margen para la interpretación subjetiva.


El desafío está planteado: el Estado ya se digitalizó. Ahora le toca al contribuyente y a sus asesores estar a la altura de un fiscalizador que ya no necesita visitarnos para saber exactamente quiénes somos y cómo vivimos.


Por Ignacio Soteras (Larrondo, Tonelli & Asociados)

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