Ola de calor en Río Negro y Neuquén: cuidados de la hacienda para evitar el estrés calórico

Las altas temperaturas y humedades relativas generan estrés térmico en las vacas y afectan su comportamiento productivo. Para estos periodos críticos, desde INTA recomiendan planificar el manejo de la hacienda teniendo en cuenta el acceso a fuentes de agua limpia y fresca, proveer sombra suficiente y buena ventilación.

Por INTA.

Las elevadas temperaturas del verano plantean el desafío de realizar un manejo adecuado para minimizar el impacto en la producción ganadera. Frente a este escenario, profesionales del INTA aportan herramientas para predecir el índice de estrés calórico y brindan una serie de recomendaciones para garantizar el confort del ganado.

Para monitorear las condiciones ambientales, se utiliza diariamente el índice de temperatura-humedad (ITH). Las alteraciones metabólicas y productivas comienzan cuando el ITH alcanza un valor de 75 en bovinos de carne y 72 en lecheras. Valores mayores a 79 indican peligro y mayores a 84 emergencia.

Este índice es publicado de forma periódica por el INTA Valle Inferior como una herramienta indispensable que permite anticiparse a este escenario y atenuar los efectos negativos del calor. En ese sentido, Cristian Musi Saluj –profesional de esa unidad del INTA–, aseguró que una buena práctica consiste en consultar el pronóstico del ITH antes de programar los manejos de la hacienda y evitar realizarlos en días para los que se prevean valores de alerta, peligro o emergencia.

Estrés calórico. Desde el INTA aconsejan garantizar sombra para los animales.

Además de tomar medidas preventivas, es recomendable capacitar al personal para monitorear el comportamiento y los signos de estrés de los animales para identificar síntomas de estrés calórico de manera temprana. Entre ellos, se identifica el aumento de la frecuencia respiratoria y del consumo de agua, así como la búsqueda de sombra. Sin embargo, a medida que las condiciones estresantes se agudizan, comienzan a observarse otros signos como el descenso de la actividad general y los movimientos, reducción del consumo de alimentos, disminución del tiempo dedicado a rumia y descanso, jadeo, salivación excesiva y protrusión de la lengua.

Los profesionales del INTA Valle Inferior remarcan la importancia de consultar el pronóstico del tiempo antes de programar el viaje y evitar los traslados en los días de mucho calor. Si los movimientos de hacienda no se pueden postergar, es importante planificar todas las tareas y preparar los materiales necesarios para minimizar el tiempo de los animales en mangas y corrales. “Los arreos deben realizarse de manera tranquila, respetando el paso de los animales. Los encierres y trabajos en manga deben efectuarse a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde-noche y es fundamental planificar la descarga en conjunto con el establecimiento de destino, evitando que los animales queden esperando en el vehículo”, señaló Musi Saluj.

Los encierres y trabajos en manga deben efectuarse a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde-noche.

Cristian Musi Saluj –profesional del INTA Valle Inferior–.

Desde el INTA aconsejan garantizar sombra para los animales. La sombra de árboles es una de las más efectivas, ya que no sólo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas. En caso contrario, se pueden utilizar mallas plásticas de mediasombra con 80 % de densidad, orientadas de norte a sur, a una altura de entre 3 y 4 metros del suelo para permitir el movimiento de aire y el acceso libre de todos los animales a la sombra.

En referencia al alimento, los profesionales recomiendan ofrecer dietas “frías” de baja actividad fermentativa que por su composición minimizan la generación de calor metabólico manteniendo la oferta de nutrientes. En el engorde a corral, una alternativa es incrementar el porcentaje de fibra en la dieta y administrar entre el 30 y 40 % de la ración por la mañana y el resto por la tarde.

En el engorde a corral, se sugiere aumentar el porcentaje de fibra en la dieta y administrar entre el 30 y 40 % de la ración por la mañana y el resto por la tarde.

Otro aspecto fundamental es proporcionar fuentes de agua fresca, limpia y abundante que deben estar ubicadas en lugares estratégicos de acceso fácil y rápido para los animales: “se estima que un bovino adulto consume diariamente el 7 % de su peso vivo en agua. Una vaca puede consumir en promedio hasta 107 litros por día”, explicó Musi Saluj y agregó: “se debe tener presente que el consumo abrupto de agua, luego de períodos de privación de esta, puede desencadenar un cuadro de intoxicación con signos nerviosos”.

Además, es importante refrescar a los animales bien temprano a la mañana o durante la noche utilizando un caudal suficiente para penetrar el pelo. También se puede mojar el suelo de los corrales, sin llegar a embarrarlos, para minimizar la radiación indirecta.


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