Análisis: las tres dimensiones del acuerdo con el Fondo

El anuncio realizado esta mañana contiene aspectos generales y una lista de intenciones. La dinámica de la política y la economía serán de ahora en mas determinantes para observar el resultado concreto del entendimiento. Se espera que el primer desembolso en marzo, sea de al menos u$s 8.500 millones.





El anuncio formal del primer entendimiento con el Fondo Monetario Internacional, finalmente llegó hoy por la mañana, en la antesala del primer vencimiento de 2022 por u$s 750 millones, el cual Argentina canceló instantes después de la conferencia conjunta entre el Jefe de Gabinete de Ministros Juan Manzur, y el Ministro de Economía Martín Guzmán.

El tono del anuncio, tanto en el mensaje del Presidente Alberto Fernández, como en la conferencia de prensa conjunta entre Manzur y Guzmán, fue mesurado, medido, evitando en cada frase la confrontación directa con el organismo, la atribución de responsabilidades directas, y las alusiones al gobierno de Mauricio Macri. De hecho, tanto el Presidente como el Ministro se cuidaron de nombrar en primera persona al ex mandatario.

«Había que comparar entre dos alternativas: una era un salto a lo desconocido, a la incertidumbre, sin garantías de nada. Esta otra alternativa nos permite dar más previsibilidad, más certidumbre y salir de un lugar que hubiese sido de angustia para millones de argentinas y argentinos».

Martín Guzmán – Ministro de Economía de la Nación

La comunicación oficial del primer entendimiento con el organismo es apenas el primer paso de una serie de pasos administrativos y políticos que tendrán lugar a partir de hoy. Aun resta conocer la letra chica de los memorandos del Acuerdo de Facilidades Extendidas que se rubricará, el cuál debe atravesar aun el filtro del directorio del Fondo y el del Congreso de la Nación.

No obstante, una primer lectura del acuerdo anunciado hoy, permite observar al menos tres dimensiones en las que debe interpretarse el escenario que se abre en lo inmediato.

Lo que Argentina firmará con el FMI, es un Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF, por su sigla en inglés). El mismo se estructura a 10 años, con lo cual el alcance y el impacto del entendimiento que se anunció hoy llega en principio hasta el año 2032.

En ese marco, concretamente lo que comenzará a suceder de ahora en más es que el FMI le prestará a la Argentina el dinero que Argentina necesita para poder pagarle al FMI. En otras palabras, cada vez que opere un vencimiento, y previa revisión de los avances en las condiciones del acuerdo, el Fondo girará al país un desembolso por el monto del vencimiento. Esa dinámica se repetirá hasta tanto se termine de cancelar el total de los u$s 44.500 millones recibidos por el gobierno de Mauricio Macri entre 2018 y 2019, más los intereses correspondientes.

El primer desembolso tendrá lugar luego de que el board del organismo apruebe el acuerdo, y que el Congreso de la Nación haga lo propio en Argentina. El Ministro anticipó que en el gobierno esperan que el primer envío de fondos tenga lugar previo al primer vencimiento fuerte de 2022 en el mes de marzo, cuando hay que pagar al Fondo unos u$s 2.800 millones, según lo pautado en 2018.

Apoyo. El Congreso de la Nación deberá aprobar el acuerdo a rubricar con el Fondo.

En este sentido, los desembolsos consideran tanto los vencimientos futuros, como aquellos que ya fueron cancelados en 2021. Por lo tanto, es de esperar que el primer desembolso de 2022 sea de al menos u$s 8.500 millones, teniendo en cuenta los u$s 4.500 millones que Argentina ya pagó en 2021 y los u$s 3.900 millones que vencen en el primer trimestre de 2022.

Un punto no menor, es el monitoreo trimestral al que deberá someterse de ahora en mas la política económica nacional. Al acordar con el FMI, el gobierno acaba de asumir una auditoría permanente de todas y cada una de las medidas económicas hasta el final del mandato de Alberto Fernández, a riesgo de no recibir los sucesivos desembolsos necesarios para saldar los vencimientos correspondientes.

En la práctica, ello supone tensiones financieras y cambiarias cuando cada tres meses deba conocerse el resultado de la auditoría del FMI, y la aprobación o no de los sucesivos desembolsos.

Está claro que el gobierno no solo negociaba hasta hoy a fin de lograr estabilidad económica, sino con el objetivo de mantenerse con vida en la carrera por las elecciones Presidenciales de 2023. De allí que se haya renunciado al discurso confrontativo que reclamaban en cierto sector del Frente de Todos para con el organismo y para con la gestión anterior.

Lo cierto es que en términos geo políticos, la concreción del acuerdo es un punto a favor de la gestión Fernández. El Presidente lo sugirió de manera sutil al afirmar que «la historia juzgará quienes trajeron los problemas y quienes las soluciones». No obstante, está claro que el rol de EEUU y en especial el de su Presidente, Joe Biden, fue determinante para destrabar la negociación. Y que ello puede interpretarse como un apoyo tácito a la gestión en los dos años restantes. Al menos como una forma de llegar con la economía estable hasta el momento de conocer quién gobernará entre 2023 y 2027.

Entendimiento. El Presidente Alberto Fernández y la Directora Ejecutiva del FMI Kristalina Georgieva.

Será clave conocer cuál será la postura de los legisladores opositores al momento de tratar el acuerdo en el Congreso de la Nación. En especial la de los representantes de Juntos por el Cambio, quienes acompañaron la solicitud del crédito recibido en 2018 y 2019, el cual según el propio FMI estuvo lejos de cumplir con los objetivos macro económicos que buscaba ayudar a alcanzar.

Un aspecto relevante en términos políticos, es que el acuerdo anunciado no impone la necesidad de enfrentar reformas estructurales hasta 2023. Es uno de los puntos en los que el gobierno siempre se mostró inflexible en la negociación, y finalmente el FMI accedió a postergar la exigencia. Probablemente en el organismo especulan con la posibilidad de encontrar desde 2023 en el sillón de Rivadavia, a alguién más permeable a la posibilidad de plantear una reforma laboral, tributaria o previsional.

La realidad es que el anunció realizado en la jornada de hoy es simplemente una lista de buenas intenciones en materia económica. El acuerdo no soluciona por sí solo ninguna de las tensiones macro económicas que atraviesa desde hace años la economía. Simplemente sienta las bases para iniciar un sendero que permita revertir tales desequilibrios.

El panorama de objetivos que planteó el Ministro a trazo grueso puede resumirse como un déficit fiscal del 2,5% para 2022 con un sendero hacia el equilibrio fiscal en 2025, una fuerte reducción de la emisión monetaria en el presente año para llegar a la emisión cero en 2024, la búsqueda de tasas de interés reales positivas, lo que en la práctica implica una suba de tasas nominales, y el objetivo de acumular reservas por al menos u$s 5.000 millones en 2022.
Es lo más parecido a un plan económico que se haya escuchado de boca del Ministro Martín Guzmán en sus dos años al frente de la cartera económica. En resumen, el acuerdo tiene como resultado un ordenamiento compulsivo de las metas macro económicas durante los próximos dos años. No atenerse a esa hoja de ruta, significaría el riesgo sistemático de volver a caer en incumplimientos con el organismo, en caso de que las revisiones trimestrales no aprueben el avance de la política económica.

Dato

u$s 8.500
El monto que se estima para el primer desembolso del Acuerdo de Facilidades Extendidas en el mes de marzo.

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