Se despertó la demanda de los ahorristas y septiembre puede ser un mes clave para el dólar

Un informe del Banco Central reveló que las compras minoristas para atesoramiento alcanzaron su pico máximo desde octubre 2025 y acumularon cerca de US$ 45.000 millones desde la apertura del cepo cambiario para las personas físicas. El rol vital del campo para sostener las reservas, el desafío de las tasas de interés y las proyecciones que miran de cerca los analistas para el noveno mes del año.

Redacción

Por Redacción

Foto: Gentileza.

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La sed por la divisa norteamericana volvió a encender los radares del mercado financiero. Durante julio 2026, la demanda de dólares por parte de los ahorristas argentinos experimentó una fuerte aceleración y alcanzó niveles que no se observaban desde las turbulentas elecciones legislativas de 2025. Según el último informe de «Evolución del Mercado de Cambios» del Banco Central (BCRA), la compra de billetes sin fines específicos trepó a US$ 3.461 millones, lo que implica un salto del 42% respecto al mes previo y que refleja una mayor cautela por parte de los inversores minoristas, quienes decidieron guardar un tercio de lo adquirido fuera del sistema bancario.

Esta fiebre compradora de julio se enmarca en una tendencia ascendente que se consolidó a lo largo de 2026. Desde la apertura del cepo cambiario a las personas físicas en abril de 2025, los argentinos ya llevan comprados casi US$ 45.000 millones. En concreto, las compras brutas de billetes sumaron US$ 44.437 millones en todo el ciclo, mientras que las ventas de los usuarios fueron de apenas US$ 6.557 millones. Esta desproporción implica que, desde la flexibilización de los controles, por cada dólar que un ahorrista volcó al mercado formal, la demanda absorbió US$ 6,78.

Pese a este incesante goteo hacia el atesoramiento privado (con 1,7 millones de individuos operando en julio y compras netas por US$ 2.916 millones), el Gobierno logró sostener el equilibrio macroeconómico de cara a un septiembre que asoma como un mes bisagra. La superación de la barrera de los $1.500 en el tipo de cambio oficial abrió un escenario de expectativas divididas entre los analistas, donde la evolución de la liquidación de exportaciones, el rendimiento de las tasas de interés y el sendero de la inflación serán determinantes para definir si la tensión cambiaria se profundiza o encuentra su ancla definitiva.


El agro al rescate y las metas con el FMI


La contención de esta fuerte demanda minorista estuvo apuntalada casi en forma exclusiva por el complejo agroexportador. De acuerdo con los datos oficiales, el Sector Privado no Financiero logró finalizar julio con un saldo vendedor neto de US$ 502 millones gracias a que el rubro Oleaginosas y Cereales lideró la oferta privada con liquidaciones netas extraordinarias por US$ 3.505 millones.

Esta inyección de divisas del campo fue el salvavidas que le permitió al Banco Central sostener su racha acumuladora en el mercado de cambios. Solamente en julio, la entidad monetaria adquirió US$ 2.163 millones y, con los cómputos cerrados hasta el último viernes de agosto, acumuló 22 ruedas consecutivas con saldo comprador, por lo que alcanzó los US$ 14.049 millones en lo que va del año.

Esta dinámica le permitió al organismo sobrepasar de forma holgada el piso de las metas de reservas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), fijadas entre US$ 10.000 y US$ 17.000 millones, y al mismo tiempo habilitar el giro de US$ 3.400 millones en utilidades empresarias al exterior.


La hoja de ruta de septiembre del dólar con las tasas e inflación


Con el inicio del nuevo mes, los operadores del mercado coinciden en que la evolución de la oferta de divisas será clave para marcar el pulso cambiario. Algunos analistas advierten a Ámbito Financiero que la tensión podría continuar y empujar al dólar hacia la zona de los $1.550-$1.570, mientras que otros observan señales de mayor estabilidad si se materializa una buena liquidación de exportaciones combinada con una menor presión por el giro de utilidades al exterior.

En paralelo, la política monetaria tendrá un papel central para contener cualquier intento de corrida. Los especialistas señalan que las tasas de interés deberán recuperar un rendimiento real positivo que permita competir de igual a igual con la demanda de dólares. Si el BCRA mantiene la acumulación de reservas y el Tesoro Nacional logra no absorber liquidez por encima de sus vencimientos, se proyecta que las tasas podrían estabilizarse en niveles similares a los registrados en junio y julio.

El último gran pilar de este escenario es la inflación, donde las proyecciones traen algo de alivio. Las estimaciones privadas ubican el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto entre el 1,7% y el 1,9%, mientras que para septiembre esperan una profundización de la baja hacia un rango del 1,5% al 1,7%. +Los economistas aseguran que esta desaceleración será posible siempre que el movimiento del dólar no se traslade de forma significativa a los precios, apoyándose en factores estacionales a favor como la moderación en el valor de la carne, las menores presiones sobre los combustibles y una caída en la demanda energética.


La sed por la divisa norteamericana volvió a encender los radares del mercado financiero. Durante julio 2026, la demanda de dólares por parte de los ahorristas argentinos experimentó una fuerte aceleración y alcanzó niveles que no se observaban desde las turbulentas elecciones legislativas de 2025. Según el último informe de "Evolución del Mercado de Cambios" del Banco Central (BCRA), la compra de billetes sin fines específicos trepó a US$ 3.461 millones, lo que implica un salto del 42% respecto al mes previo y que refleja una mayor cautela por parte de los inversores minoristas, quienes decidieron guardar un tercio de lo adquirido fuera del sistema bancario.

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