Salarios con tope del 2%, suba del dólar y tasas bajas: el dilema del plan económico para reactivar el consumo
El Gobierno nacional apuesta a aumentos moderados y bonos no remunerativos para no reavivar la inflación, con el salario mínimo rezagado en torno a $350.000. En el frente cambiario, presión sobre el dólar oficial y liquidez para abaratar el crédito pyme «sin platita».
El dólar minorista opera en torno a los $1.535 y el mayorista en los $1.500 hacia el final de agosto, en un marco de mayor demanda estacional y menor compra de reservas por parte del Banco Central.
El escenario económico transita semanas decisivas marcadas por la tensión entre consolidar la desaceleración de la inflación y la urgencia de reanimar el consumo en el mercado interno. Con una pauta salarial oficial que busca fijar un techo cercano al 2% mensual y un salario mínimo fuertemente rezagado frente al costo de vida, el equipo económico intenta movilizar la actividad productiva mediante la baja de tasas de interés para el crédito empresarial, evitando recurrir a la emisión monetaria o al incremento del gasto público.
Al respecto, el periodista especializado en economía Pablo Wende analizó en Río Negro Radio la dinámica de los ingresos y el impacto de las últimas medidas oficiales. «El propio Gobierno impuso una suerte de tope del 2% para las paritarias porque está la lucha contra la inflación: si los salarios aumentan mucho más que los precios, eso retroalimenta la suba. Pero esta política choca con la necesidad de reactivar la economía», explicó.
El esquema de bonos y la brecha salarial
Para sortear este límite sin recargar los costos patronales ni generar mayores cargas tributarias, los acuerdos sectoriales comenzaron a apelar a gratificaciones extraordinarias. En rubros clave como el comercio o el servicio doméstico, los entendimientos se alinearon en torno al 1,9% o 2% mensual, acompañados por sumas no remunerativas que buscan recomponer el poder de compra sin alterar de forma permanente la estructura de costos laborales.
Sin embargo, la discusión de fondo expone una marcada disparidad dentro del mercado de trabajo:
- Piso salarial formal: La Secretaría de Trabajo evalúa fijar un sueldo garantizado para el empleo formal de $1.070.000 brutos (alrededor de un millón de pesos netos).
- Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM): La pauta legal de base para el resto de la economía continúa fuertemente atrasada y no logra superar los $376.000.
Sobre este desfasaje, Wende fue contundente: «Piensen que el salario mínimo que se está discutiendo no supera los 376.000 pesos. Es un nivel paupérrimo frente a la realidad del costo de vida».
Mercados: Luis Caputo liberó pesos y el dólar acelera
En los mercados, la señal más fuerte de la semana pasó por el manejo de la liquidez. Bajo el título «Caputo libera pesos al mercado para estabilizar tasas», el Tesoro dispuso volcar unos $500.000 millones para sostener bajas las tasas de interés y permitir que las pymes descuenten cheques por debajo del 30%, en terreno real negativo.
En paralelo, el mercado de cambios concentró la atención por el informe oficial de julio, que se perfilaba como el mes de mayor compra de divisas del año, impulsado por el turismo —viajes al Mundial y vacaciones de invierno—. Esa mayor demanda, sumada a una menor absorción del Banco Central, empujó al dólar al alza sobre el cierre de agosto, con el minorista en torno a $1.535 y el mayorista por encima de $1.500.
Dólar en alza y liquidez para el financiamiento pyme
En el frente cambiario, el dólar mostró un ritmo más activo hacia el cierre de agosto, con cotizaciones en torno a $1.535 en el segmento minorista y por encima de los $1.500 en el mayorista. La dinámica estuvo influenciada por una menor absorción de divisas por parte del Banco Central y una mayor demanda estacional vinculada a gastos turísticos y viajes al exterior.
En paralelo, para apuntalar a los sectores productivos en los mercados, el Tesoro dispuso volcar unos $500.000 millones de liquidez con el fin de mantener controlada la tasa de interés y permitir que las pequeñas y medianas empresas descuenten cheques a tasas inferiores al 30%, ubicándose en terreno real negativo.
Frente a esta medida, el especialista advirtió sobre los límites de la estrategia: «El problema es que la pyme no vende en el mercado interno. El Gobierno intenta un plan reactivador ‘sin platita’, sin acudir al aumento del gasto público ni a una fuerte emisión monetaria».
Señales de alerta en empleo y nuevos créditos hipotecarios
El panorama se completa con dos variables estructurales que reflejan la lentitud del repunte en la actividad cotidiana. Por un lado, la contracción en el mercado de trabajo: según datos de la Fundación Mediterránea citados en la columna, el país encadena 12 meses consecutivos de pérdida de puestos de trabajo registrados, una racha negativa que no se registraba desde 2009.
Por otro lado, la reactivación del crédito hipotecario continúa en una escala marginal frente a la magnitud de la crisis habitacional. Con apenas 5.000 préstamos otorgados en siete meses en la Ciudad de Buenos Aires y unos 18.000 a nivel nacional, la oferta queda muy distante frente a un déficit que afecta a más de tres millones de familias. «Argentina no tiene crédito hipotecario en serio desde los años 60 y su reconstrucción será un camino largo», concluyó Wende.
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El escenario económico transita semanas decisivas marcadas por la tensión entre consolidar la desaceleración de la inflación y la urgencia de reanimar el consumo en el mercado interno. Con una pauta salarial oficial que busca fijar un techo cercano al 2% mensual y un salario mínimo fuertemente rezagado frente al costo de vida, el equipo económico intenta movilizar la actividad productiva mediante la baja de tasas de interés para el crédito empresarial, evitando recurrir a la emisión monetaria o al incremento del gasto público.
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