Superávits gemelos: el dato clave del 2025 y por qué el Gobierno descarta que el dólar esté atrasado
El 2025 cerró con un saldo comercial favorable de 11.200 millones de dólares, consolidando el equilibrio fiscal y externo. El análisis sobre la competitividad de los sectores y el "caso testigo" de Ecuador para volver a los mercados.
El cierre de los números finos del 2025 confirmó una de las metas macroeconómicas más relevantes para la administración de Javier Milei: los superávits gemelos (fiscal y comercial). Con un saldo comercial favorable que superó las expectativas iniciales, el equipo económico validó su hoja de ruta y desestimó las críticas sobre el supuesto retraso cambiario, apoyándose en los volúmenes de exportación que, lejos de estancarse, mostraron dinamismo en los sectores clave.
El análisis de este escenario lo realizó el periodista económico Pablo Wende en diálogo con Río Negro Radio. El especialista destacó que el año cerró con un superávit de 11.200 millones de dólares, una cifra que, si bien es inferior al récord atípico de 2024 (marcado por el freno a las importaciones), resulta mucho más sólida de lo previsto.
«Arrancamos el año estimando 5.000 millones y terminamos con el doble. Hoy Argentina tiene superávit fiscal y comercial, las cuentas públicas están sanas en ambos frentes, algo que no se veía desde el período 2003-2007″, explicó.
¿Dólar barato o competitivo?
La gran discusión que subyace a estos números es si el tipo de cambio ha perdido competitividad. Para Wende, la respuesta no es lineal y depende del sector que se mire.
«No hay un tipo de cambio que esté bien para todos», detalló. La balanza comercial se explica fundamentalmente por la tracción del agro y la energía (Vaca Muerta), sectores que son altamente rentables con el esquema actual.
En contraste, la industria manufacturera crece a un ritmo mucho más lento (+6% en exportaciones), sintiendo más la presión de los costos. Sin embargo, Wende sumó a la ecuación un tercer jugador que a menudo queda fuera del radar: la economía del conocimiento, que ya genera más de 5.000 millones de dólares en servicios profesionales y software, aportando un flujo de divisas que no se ve en la balanza de bienes físicos.
El mito de la invasión importada
Otro punto que el mercado temía era la «ola de importaciones» ante la apertura comercial. Según el análisis presentado en la radio, ese aluvión no se materializó de la forma catastrófica que se pronosticaba. Si bien ingresaron productos de consumo (calzado, muebles, indumentaria), la recesión y la baja demanda interna actuaron como un dique de contención: muchos importadores trajeron mercadería que no pudieron colocar, lo que equilibró naturalmente la salida de dólares.
El espejo de Ecuador
Por último, la mirada financiera del 2026 está puesta en un «caso testigo» regional: Ecuador. El país, que comparte con Argentina un historial de inestabilidad y un Riesgo País similar (en la zona de 500-600 puntos), volverá a emitir deuda en los mercados internacionales tras siete años de ausencia.
«El gobierno argentino está mirando muy de cerca esa colocación», advirtió Wende. Si Ecuador logra financiarse a tasas razonables para recomprar su propia deuda, podría marcar el camino para que Argentina intente una maniobra financiera idéntica este año, buscando perforar definitivamente el techo del riesgo crediticio y salir del default selectivo en los mercados voluntarios.
Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio
El cierre de los números finos del 2025 confirmó una de las metas macroeconómicas más relevantes para la administración de Javier Milei: los superávits gemelos (fiscal y comercial). Con un saldo comercial favorable que superó las expectativas iniciales, el equipo económico validó su hoja de ruta y desestimó las críticas sobre el supuesto retraso cambiario, apoyándose en los volúmenes de exportación que, lejos de estancarse, mostraron dinamismo en los sectores clave.
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