El arte barrial le dará vida a una nueva edición del Carnaval

La previa de la fiesta del Carnaval se vivirá este sábado con el desfile de las comparsas y murgas por la calle Mitre. Desde la organización destacaron que se trabaja para la promoción de derechos, de la cultura y la libertad de expresión.



La fiesta del Carnaval se vivirá desde el 2 hasta el 5 de marzo en el Centro Cívico. (Archivo).

La fiesta del Carnaval se vivirá desde el 2 hasta el 5 de marzo en el Centro Cívico. (Archivo).

Comenzó la cuenta regresiva para una nueva edición del Carnaval en Bariloche. La fiesta popular de la ciudad congregará en esta ocasión a 14 organizaciones, que mostrarán el arte que desarrollan durante todo el año con un objetivo que tiene una profunda raíz social.

El sábado por la tarde será el prólogo de la fiesta con un desfile de las murgas y comparsas por la calle Mitre.

Pero el plato fuerte será a partir del 2 hasta el 5 de marzo, cuando unas 800 personas darán vida a la séptima edición de los Carnavales de la ciudad 2019, con un desfile por la calle Onelli en la jornada de apertura. El Centro Cívico será el escenario del evento.

Al mirar el camino recorrido hay varios aspectos para destacar. Desde 2012 hasta la fecha la comisión de murgas y comparsas trabajó con todo para recuperar y consolidar el Carnaval como una forma de expresión del arte de los barrios de la ciudad.

“Apuntamos a que el Carnaval sea una política pública con un presupuesto acorde a la actividad”, sostuvo Javier Olavarría, uno de los integrantes de la comisión.

Pero la clave del trabajo se articula a partir de la promoción de derechos, de la cultura y la libertad de expresión. También quieren que el Estado se involucre. “Queremos que el Estado sea garante de esos derechos”, explicó. “Necesitamos un Estado que sea garante de los espacios físicos, de los talleres y de las expresiones culturales”, indicó.

“Laburamos como un movimiento y somos apartidarios”, aclaró Olavarría. Dijo que la transparencia es uno de los principios que debe aplicar la comisión. Aseguró a modo de ejemplo que el sonido que se usa para el evento se contrata por licitación.

Olavarría dijo que el trabajo que comenzaron en 2012 comenzó desde abajo hacia arriba y de manera transversal. Ese idea es fundamental para que seguir adelante con los objetivos trazados.

Recordó que tener una visión inclusiva y transversal ayudó a limar las diferencias que había años atrás entre algunas murgas o comparsas identificadas con determinados barrios. Hoy no existe rivalidad. Por el contrario, Olavarrìa afirmó que existe apoyo y acompañamiento entre las agrupaciones. “Eso fue lo primero que empezamos a trabajar y hoy somos como una gran familia”, destacó.

Valoró que Bariloche tiene la ordenanza 2579 sancionada a finales de 2014 que creó la Comisión Organizadora del Carnaval, dependiente de la Secretaría de Cultura de la municipalidad con el “objeto principal de planificar, crear, desarrollar y gestionar acciones tendientes a la organización y promoción del carnaval en Bariloche y el acompañamiento y gestión de las distintas actividades que surjan desde los barrios respecto de esta temática”.

Olavarría dijo que trabajan todo el año. No sólo para esta fecha del Carnaval. Destacó que las murgas no descansan y mucho menos las comparsas que cambian cada año la vestimenta y eso demanda un esfuerzo enorme. Todo es a pulmón.

Siempre hay obstáculos para superar. Para esta edición no tienen un espacio adecuado para que los integrantes de las comparsas y murgueros se puedan cambiar. El municipio les cedió el gimnasio 2 para alojar a los miembros de una comparsa de Mendoza y una murga de Comodoro Rivadavia que vendrán a los Carnavales, pero el recinto no tiene cocina.

El trabajo que hacen en barrios de la ciudad apunta sobre todo a los chicos. “El movimiento carnavalero es una nueva alternativa de contención en los barrios”, sostuvo Olavarría. “Por eso, laburamos desde la promoción de los derechos y la cultura”, agregó.

Valoró el crecimiento que tuvo el movimiento en estos años, pero opinó que falta acompañamiento del sector privado de la ciudad en el trabajo social que hacen.

Respecto a la relación con la Policía provincial, Olavarría dijo que es un tema que “laburamos institucionalmente, con todos los referentes y el comisario que corresponde”.

En 2014, referentes del movimiento carnavalero denunciaron apremios por parte de un grupo de policías a jóvenes que formaban parte de una comparsa. La causa no avanzó.

Una fiesta sin alcohol

El desafío de organizar un Carnaval sin alcohol es un compromiso que demanda del esfuerzo de todos. No es fácil. “Cuesta muchísimo porque el alcohol está instalado y promocionado. Pero el desafío es que por lo menos en el espacio que compartimos no se escabie”, indicó Javier Olavarría de la comisión de murgas y comparsas.

La idea de mostrar el trabajo que durante el año desarrollan los integrantes de las murgas y comparsas en el Centro Cìvico tiene un objetivo. “Es traer el arte de los barrios al Centro Cívico para juntar al vecino con el turista en una misma propuesta”, sostuvo Olavarría.

Destacó que es el único Carnaval en el país sin alcohol y es el tercer municipio que tiene una ordenanza.

Opinó que todo lo que se hizo hasta ahora fue “a partir del laburo y de poner objetivos claros y transversales”.

Los protagonistas

Herederos de Kazo (del kilómetro 13 de la avenida Bustillo)

La Negra Murguera (144 Viviendas)

Kimeikan (San Francisco III)

Salto Alegría (Camino Abierto)

Ayer deseo Hoy realidad (El Frutillar)

Camdopaico (El Frutillar)
Comparsa Alfa (Nahuel Hue)

Comparsa LQ (Las Quintas)

Comparsa Zumba (2 de Abril)

El Chiflete Candombe (Referentes de varios barrios)

La Murga del Tomate (CreArte)

Antu Ruca

Pura Cháchara

Yastamasi (comunidad boliviana)


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