El ataque cerebral se puede prevenir

El riesgo se duplica a partir de los 55 años. La hipertensión y la diabetes pueden provocarlo. Es la primera causa de discapacidad y la tercera de muerte en adultos. En Argentina ocurre uno cada cuatro minutos.

Por Redacción

Por Gladis Gutiérrez  

gmgutierrez@rionegro.com.ar

Es la primera causa de discapacidad y la tercera de muerte en adultos. En Argentina ocurre uno cada cuatro minutos. Aunque la intención no es alarmar, es importante que cada uno sepa distinguir cuándo puede estar sufriéndolo.

El ataque cerebral se produce por una obstrucción a nivel cerebral o ruptura de una arteria. Esa obstrucción va a generar una hemorragia con un hematomas. Estas situaciones pueden provocar que las neuronas se debiliten o mueran, porque sin oxígeno las células nerviosas no funcionan. Por eso, partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, dejan de funcionar. Los efectos de un ataque de estas características suelen ser permanentes, debido a que las células cerebrales muertas no se pueden reemplazar.

«Ésta es una enfermedad terrible y por eso se pretende difundir para saber cuáles son los síntomas, porque hay avisos de que esto puede suceder y porque de alguna manera se puede modificar, además de disminuir esta gran incidencia que hay en nuestro país y el mundo. Una vez ocurrido, si se descubre a tiempo, se puede modificar la historia natural de la enfermedad. Pero si se trata tardíamente, la mortalidad y la incapacidad del paciente aumenta muchísimo», sostuvo el neurocirujano Salvador Pilafis.

Los síntomas que hay que tener en cuenta son la falta de sensación, debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo (se puede decir que este es el síntoma más frecuente). También hay que tener en cuenta la confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender, problemas para ver con uno o los dos ojos. Dificultades para caminar, mareo, vértigo, pérdida de equilibrio o falta de coordinación. Además de dolor de cabeza súbito y de mucha intensidad.

«Cuando el paciente ingresa, en este caso al hospital, se ve esto de las secuelas. Que el paciente no puede ver, no puede caminar o hablar y lo que se ve es que si esto no se recupera, también es un trastorno para la familia. Es un paciente que va a pasar a depender de alguien. Es muy poco el porcentaje de quiénes se recuperan totalmente, siempre alguna secuela queda y la familia es un sostén importante que a veces no se tiene», comentó la médica clínica Amancay Villanova.

Existen dos factores de riesgo para el ataque cerebral: controlables y no controlables. Los primeros son conocidos debido a que son los mismos que para la enfermedad coronaria y el infarto cardíaco: hipertensión arterial, diabetes, alcoholismo, cigarrillo, colesterol elevado. Además el sedentarismo, las drogas ilícitas y la obesidad también están en la lista. Se puede tener más de un ataque cerebral.

Con respecto a los no controlables está la edad, ya que el riesgo de ataque se duplica a partir de los 55 años. En cuanto al género, los hombres tienen mayor riesgo con respecto a las mujeres, así como personas con antecedentes familiares de enfermedad coronaria o cerebrovascular. La parte positiva es que el riesgo de sufrir un ataque cerebral puede disminuir con controles médicos regulares de la presión arterial, abandono del cigarrillo, ejercicio físico, control estricto de la diabetes y seguimiento y tratamiento de las enfermedades del corazón.