El beso y el mate

Roca

El beso como saludo afectivo y el mate como bebida de la amistad son dos hermosas costumbres de las argentinas/os/es, son marcas nacionales.

Constituyen prácticas sociales que fortalecen los afectos entre las personas, sociabilizan y sensibilizan, cualidades que, en tiempos de capitalismo salvaje e individualista, se transforman en escudos protectores de valores esenciales: la amistad y el afecto. El beso tiene su origen con el hombre, pero las referencias más antiguas dicen que fueron esculpidos en las paredes de los templos de Khajuraho en la India, 2.500 años a C.

El mate data de la época precolombina, era consumido por los pueblos originarios de la región que hoy comprende el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Noreste Argentina y por las etnias de origen tupí-guaraní. Los europeos lo conocieron cuando llegaron al continente. Ahora, el beso y el mate en tiempos del coronavirus debemos suspenderlos por prevención de contagio, por nuestra salud y la del otro.


La ensayista Beatriz Sarlo expresó que esta tragedia mundial nos da “la enorme ventaja de que los argentinos abandonen las costumbres más ridículas, como los saludos con beso” (y opina que el mate es otra costumbre ridícula). Según evidencias científicas, el beso constituye una “práctica saludable”.

En su libro “La ciencia de besar”, Sheril Kirshenbaum, detalla los fenómenos químicos que en nuestro cuerpo genera el beso. La estimulación de hormonas: oxitocina (la hormona del amor), la dopamina (la hormona del deseo), y la serotonina (la hormona de la felicidad). El beso nos hace feliz, nos cura, es antiestrés y aumenta nuestra autoestima. Y el abrazo, complementa y fortalece los efectos del sexo.


El mate, que es estimulante, antioxidante, antidepresivo, energizante, es una bebida saludable, que se comparte, facilita el diálogo, la convivencia y el afecto con el otro. Considero que los tiempos post-coronavirus dejarán en la humanidad la revaloración del amor y la amistad. La lección será que tenemos el deber de querernos y cuidarnos para poder querer y cuidar al prójimo. Cuando pase el temblor, las conciudadanas/os/es nos reencontraremos con un beso y un abrazo, y en rondas de amistad tomaremos mate, más convencidos y unidos.


Edgardo Roberto Arca
DNI 12.820.329


Roca

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora