El centinela

Omar Gutiérrez volvió a utilizar plenamente Casa de Gobierno.

Por Redacción

El ojo avizor de Jorge Sapag está presente y ha sido formalizado esta semana en público con una intervención protagónica sobre el tema que lo seduce en primer grado: Vaca Muerta y todo lo que se mueve alrededor de la gran promesa de la industria petrolera. Sobre el final de su mandato, el exgobernador firmó el decreto 2400 que no fue promocionado por las vías de comunicación habituales. Sólo “pescando” en el Boletín Oficial fue posible hallar el contenido de una decisión que transfiere a la Provincia tierras fiscales de los departamentos de Añelo y Puehuenches, los que concentran el interés de la actividad extractiva. El decreto en cuestión origina un fondo fiduciario que se alimentará con los recursos provenientes del pago de la servidumbre de paso. Según esta norma, las tierras son intangibles e inajenables por treinta años y el uso de los fondos obtenidos durante ese lapso de tiempo quedará restringido a obras de infraestructura y mantenimiento en el sistema educativo. ¿Por qué razón no se promocionó semejante noticia? En su declaración, la que hizo una vez difundida la información por este diario, Sapag sostuvo que la medida servirá para frenar las “expectativas y ambiciones” sobre las tierras de “criollos, mapuches y municipios”. Expuesta de este modo, la mirada del exgobernador quedó acotada a una estrategia del Estado provincial frente a las “ambiciones” de los actores locales, pero excluyó las potenciales pretensiones de las empresas petroleras, u otras, en las próximas décadas. En lo inmediato, el decreto confronta directamente con intereses de las comunidades mapuches. Uno de sus dirigentes, Jorge Nahuel, rechazó la medida y dijo que afecta reclamos por el reconocimiento de tierras que están en conflicto desde hace tiempo. Destacó además que el decreto aparece en medio de un censo que intenta regular los territorios en disputa. Este es un debate que aún está en pañales y Omar Gutiérrez quedó en un rol marginal. Podría argumentarse que la voz de defensa la tuvo Sapag porque el decreto corresponde a su gestión; pero el gobernador actual, que se supone deberá lidiar con la intensidad y extensión de la pelea derivada de la aplicación de este decreto, fue extremadamente breve: “Es una excelente idea”, opinó esta semana sin sumar otros argumentos. Símbolos Gutiérrez volvió a utilizar el edificio de Casa de Gobierno como epicentro de la gestión. Allí realiza actos y encuentros y activó las reuniones de gabinete. Sapag gobernaba mayormente desde la Residencia Oficial de la Costa y sus contactos con los ministros eran, por lo general, individuales. Algunos han descripto al teléfono como la principal herramienta de trabajo del exgobernador. No habrá que esperar una mejor o peor gestión por el uso de un edificio de calle Rioja y Roca de la capital, pero su uso es un rescate simbólico del lugar donde anida el poder. Un detalle que se observa en este casi primer mes de gestión de Gutiérrez es la escasa aparición conjunta del gobernador con su vicegobernador, Rolando Figueroa. La idea de equipo que transmitieron ambos durante la campaña electoral y antes de acceder a los cargos no se corresponde demasiado con lo que se observa por esos días. Y como sucede con la gobernación, este también es un gesto representativo. Existen datos de lectura política que pueden ayudar a comprender el momento actual de convivencia. Figueroa llevó a trabajar a la Legislatura a algunos cuadros políticos relacionados con el senador Guillermo Pereyra y el exgobernador Jorge Sobisch, opositores a Sapag en la interna del MPN. El exgobernador anotó rápidamente en su libreta el movimiento y el trío quedó afectado. Cuesta imaginar en tan incipiente inicio que ya se hayan activado sutiles mecanismos de posicionamiento con la mirada puesta en el lejano 2019.

Gerardo Bilardo gbilardo@rionegro.com.ar