El Coro Provincial de Niños cumple 30 años

En diciembre de 1979 la agrupación neuquina se presentó por primera vez en la Escuela Nº 2 con un repertorio de villancicos y canciones infantiles. De eso hace ya tres décadas.



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La banda de Valentín Alsina viene a Bariloche, El Chañar y Cipolletti. En su trayectoria la formación coral realizó cuatro grabaciones.

“No soy una persona compradora, más bien una personalidad parca, pero el secreto está en tratar al chico con respeto, enseñarle a cantar, guiarlo? al que le gusta se queda y al que no, se va”, afirma Diego Lanfiutti cuando se le pregunta sobre la fórmula para permanecer durante 30 años al frente del Coro Provincial de Niños de Neuquén.

En los días previos a las fiestas, pero en 1979, el Coro de Niños, realizaba sus primeras actuaciones en la ciudad de Neuquén.

Eran 25 chicos de la Escuela Nº 2 que asombraban al público con villancicos navideños y canciones infantiles. Comenzaba así la actividad ininterrumpida de una de las agrupaciones vocales infantiles más prestigiosas del país.

El entonces director provincial de Cultura, Miguel Ángel Barcos, convoca en abril del 79 a un concurso para la dirección del nuevo coro.

Lanfiutti obtiene el cargo y comienza a trabajar, según recuerda, “con canciones simples, a partir de chicos sin experiencia coral”, hasta llegar al Concierto de Fin de Año”, en el que deleitaron al público de la ciudad.

El Coro realizó cuatro grabaciones: “La Edad del Asombro”, ciclo de canciones de Carlos Guastavino y Hamlet Lima Quintana, acompañados por Isa Montiveros en piano; “Flores Argentinas”, canciones de Carlos Guastavino y León Benarós, junto con la serie de canciones de “Pajarín Carpintero” de Emilio Dublanc, acompañados por la pianista Amanda Regot.

Otra grabación es “Navidad Nuestra”, con obras de Ariel Ramírez y Félix Luna”, acompañados por el pianista Emilio Peroni, y una cuarta grabación de “La Edad del Asombro” con la Orquesta de Cámara del Neuquén dirigida por Naldo Labrín.

Sobre la evolución de la agrupación en estos 30 años, dice que “hay un cambio fundamental, y se pasó de un repertorio de canciones infantiles a obras de autores del Renacimiento”, al tiempo de recordar como otro “hito” el concierto ofrecido en 1997 con la Orquesta de Cámara Municipal, dirigida por Martín Morales, en el que se efectuó “Laudate” de Joseph Haydn, siguiendo la partitura original para grupo de cámara y coro de niños.

De canciones a dos voces a un repertorio con orquesta, como el concierto que se ofreció este año con la Sinfónica del Neuquén, dirigida por Andrés Tolcachir, es uno de los tantos logros de Lanfiutti al frente de la agrupación.

 

Evolución permanente

 

“El chico viene convencido a integrar y participar en un coro”, y a partir de ahí comienza el trabajo vocal, en un nivel preparatorio, hasta que “se van enganchando -dice Lanfiutti-, primero por la propia actividad musical, luego por las presentaciones en público que siempre son motivadoras, y lo más importante para ellos, que son los viajes, donde se consolida la cohesión del grupo”.

“Si los vas guiando, se obtiene un chico que canta maravilloso, pero si se lo deja a la deriva, nunca se acomoda al trabajo grupal”, explica el director.

En un artículo publicado en este diario en diciembre de 1987, la periodista Betty Sciutto relataba la actuación del Coro de Niños en un encuentro coral en el anfiteatro del Parque Central, denominado “Fiesta del Parque”. La nota dice que “Escuchar desde lejos las voces infantiles, cantando cánones, canciones argentinas y el Quimey Neuquén, es una sensación que no se volverá a repetir hasta el próximo encuentro al aire libre… porque cada día, los chicos que dirige Diego Lanfiutti se van haciendo más queribles por el público que le reconoce su maduración, su crecimiento…”.

Sobre el futuro, Lanfiutti dice que se debe “seguir perfeccionando en calidad vocal, caudal, el repertorio a abarcar con obras más complejas y ganas de trascender la provincia, porque estamos a un nivel que lo per- mite”.

Y tiene mucha razón, porque ha logrado “armonía” en un grupo de chicos.

Es decir, la simultaneidad de sonidos emitidos en frecuencias diferentes: “polifonía”.

Y lo más importante es que durante 30 años, pudo hacer extensiva esta idea a otras formas de arte y también logró esta armonía en las relaciones humanas.

 


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