El corredor bioceánico, eje de desarrollo



NEUQUEN (AN).- El corredor bioceánico del sur que enlaza las ciudades portuarias de Bahía Blanca y San Antonio en el Atlántico con Talcahuano, Concepción y Valdivia en el Pacífico constituye para el Alto Valle, la posibilidad de potenciar el turismo de las ciudades y localidades desde Viedma hasta Zapala. Metodológicamente se presentó la actividad turística como “una actividad socioeconómica de relevancia” al tiempo que se discutió la existencia de “una imagen de la región”.

La concepción de una imagen -herramienta fundamental para diseñar políticas comunicativas sobre el espacio turístico- resulta primordial para tomar posiciones en el mercado consumidor, “mediante la formulación y aplicación de estrategias de posicionamiento y marcas. Esta discusión se planteó en cuanto a problemas locales y transformaciones globales, e integración regional en el contexto de los nuevos bloques comerciales internacionales.

La zona Confluencia-Pino Hachado -el paso que utiliza el corredor- “no tiene posicionamiento en el mercado turístico”, por lo cual se propuso la incorporación de marcas y submarcas en función “de los tipos de mercado”. Con ese objeto, se solicitó que los organismos oficiales de turismo promuevan “una política de desarrollo de la oferta” sobre la base de la oferta existente en la zona. También se sugirió elaborar “programas de comunicación a fin de iniciar el proceso de posicionamiento”, e introducir las marcas y submarcas en los mercados definidos.

Esa estrategia se complementa con las deliberaciones en torno del eje temático que trató la identidad y la región desde la perspectiva cultural e histórica, (ver aparte) ya que se expuso sobre patrimonio cultural y desarrollo regional -un enfoque prehistórico del norte neuquino que permite revalorizar el arte y los legados patrimoniales-; sobre la obra realizada por el perito Francisco Moreno y sobre planificación geopolítica y discurso regional, entre otros puntos.

Los relatos de viajes escritos en el siglo XIX y las producciones de los científicos permitieron un acercamiento a la descripción de la región patagónica en los distintos aspectos -geográfico, geológico, antropológico-.

Como ejemplo actual, la ponencia sobre “Identidad cultural y uso del territorio en el parque de nieve Batea Mahuida” describió la experiencia de la comunidad Puel en el manejo del recurso turístico. El cerro está en Villa Pehuenia, donde los Puel son poseedores de 14 mil hectáreas.

Se discutió la iniciativa de poner en marcha el parque con instalaciones rústicas mientras la comunidad continúa con la ganadería transhumante. Esa complementariedad laboral implica una nueva organización interna y modifica su relación con la tierra.

La nieve, sumada “a la identidad cultural indígena, es la novedad” porque, además de la venta de artesanías tradicionales, los mapuches incluyen un “menú autóctono” sobre la base de piñones de araucarias. Se valoró el modo de vida “asociado a lo natural y a la protección del medio ambiente, insertos en la base de sus propios valores culturales, dentro de un mundo tornado artificial”. Esa “mutación respecto de su anterior estilo de vida, por compartir códigos diferentes” otorga al sitio una identidad “marcada de historicidad y de una nueva territorialidad”.


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