El crimen convertido en gran literatura

Cada vez hay más abogados que se dedican a la literatura. El alemán Ferdinand von Schirach, el suizo Joël Dicker y el sueco Jens Lapidus están conmoviendo el mercado editorial.

Redacción

Por Redacción

Detrás de todo hombre normal hay un asesino en ciernes. Esta regla escrita por Ferdinand von Schirach no tiene excepciones. En cualquier caso, hombres sin maldad pueden ser mortalmente aburridos para el oficio literario. Este abogado alemán conmovió la escena editorial de su país con su primer libro de relatos llamado, pulcra y simplemente, “Crímenes”. El volumen contiene una docena de narraciones que a pesar de salpicar sangre y violencia se vuelven un material sensual y de consumo adictivo. Uno de los elementos que contribuyen a alimentar la seducción morbosa es el hecho de que se trata de historias reales. Todas han sido sacadas de los archivos profundos de la Justicia germana para convertirse en recurso expresivo de esta naciente estrella de la literatura europea.

Suele decirse que la realidad es capaz de superar a la ficción. Aquí ocurre una situación peculiar en la que la ficción es capaz de superar, incluso, a la ficción. “Todo es literatura”, ha dicho Ferdinand von Schirach en una entrevista con el diario español “El País” respondiendo a la esperable pregunta sobre si sus casos parten de la verdad. “Todo es literatura, aunque sólo sea por el hecho de que un caso de homicidio ocupa 15 carpetas y mi relato, unas pocas hojas. Las carpetas son la realidad; lo otro, literatura. Lo interesante es que la literatura resulta más verdad que la investigación. He cambiado nombres, etcétera, por supuesto. Lo que queda es la esencia del caso”, le dijo al diario “El País”.

Ferdinand von Schirach se apunta de este modo a una lista creciente de abogados o jueces que han declinado por la novela policial prestándole nuevos condimentos a un género que nunca deja de sorprendernos, ya sea por el talento de sus autores o por los horrores descriptos.

El abogado sueco criminalista Jens Lapidus y su “Trilogía de Estocolmo” y el abogado suizo Joël Dicker, autor de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, son otros dos interesantes exponentes de esta tendencia. Es cierto que ya desde antes el género había comenzado a revitalizarse con las obras del también lego John Ray Grisham y sus novelas donde los abogados se enfrentan a situaciones radicales y peligrosas, con el dramaturgo y novelista Henning Mankell (“El Chino”, la saga negra protagonizada por el inspector Wallander) y, faltaba más, el famoso periodista y escritor Stieg Larsson, autor de la serie “Millennium”. Hace unos días llegó a las librerías de la región, en su versión económica, la novela que consagró al novelista Emmanuel Carrère, autor de “De vidas ajenas”: “El adversario”, un libro comparado con “A sangre fría” de Truman Capote.

Lo que diferencia a Ferdinand von Schirach de esta lista es su experiencia como defensor de criminales y su singular estilo de escritura. El alemán trata de no abusar de los adjetivos. Permanece en el papel del profesional incluso cuando transmuta en el cuerpo de un escritor. Con inteligencia y mesura, tan calmo que podría confundirse con una total ausencia de valores, el escritor y abogado relata algunos de los casos policiales más impactantes de la historia contemporánea alemana. Cuenta, por ejemplo, el caso del adorable abuelo que, harto del maltrato de su esposa de toda la vida, decide hacharla y cortarla en pedazos; el del adolescente que despierta a la locura después de codiciar el cuerpo de su novia con la idea de convertirla en estofado o la microhistoria de un caníbal japonés devenido en gran chef internacional y la del eminente empresario japonés afincado en Alemania que es asaltado por unos ladronzuelos que ignoran que acaban de burlar al mismísimo diablo. Hay más historias oscuras contadas con mano firme.

Ferdinand von Schirach se convirtió en breve tiempo en un best seller en su país. Su libro es esperado en más de 30 países a cuyas lenguas será traducido y a esta altura ya vendió, a buen precio, los derechos cinematográficos. Irónicamente el autor no necesita el efectivo. Su familia ha conocido 500 años de éxito comercial en el Viejo Continente. Y los abogados no faltan en su árbol genealógico.

Ferdinand von Schirach tiene experiencia como defensor de criminales. Con ese currículum escribe sus recomendables novelas.

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar


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