El cubista argentino
NEUQUEN (AN).- Emilio Pettoruti marcó un hito en la historia plástica argentina cuando regresó de Europa, en 1924 y realizó su exposición en la galería Witcomb. Había nacido en La Plata en 1892 y en París se acercó al círculo de pintores cubistas comandados por Juan Gris, Pablo Picasso -el Picasso de esa época- y otros.
Según Julio Payró, el oficio de Pettoruti «es impecable, matemática su composición… Sus figuras no pierden su vida esencial, acaso condensada y multiplicada. De ahí su profunda y eventualmente dolorosa humanidad, su emoción intensa». Se trata, según el estudioso, de un «hombre lleno de sentimientos y de experiencia… posee esa ciencia de los grandes clásicos y la usa para decir cosas de una poesía sin precedentes, absolutamente originales y profundamente bellas».
Combinó las pautas estéticas del cubismo «con un sentido del espacio totalmente metafísico». Tras recorrer Estados Unidos, regresó en 1952 a Europa, luego de haber expuesto en 1950 en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. En esa época expuso en Italia y en Francia: en 1953 en Roma, en 1954 en París, junto con Latour, Masson y Miró.
En 1956 recibió el premio Continental Guggenheim de las Américas que le permitió participar del Premio Mundial que se otorga en París.
En 1964 comenzó a escribir sus memorias que publicó en 1966 con el título «Un pintor ante el espejo «. El 16 de octubre de 1971, murió en París a los 79 años.
Nota asociada: El MNBA neuquino abrirá con 200 obras de primer nivel
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