El desafío de sacarle jugo a la producción

La empresa Pura Frutta puso en marcha un plan de aprovechamiento de los residuos de la elaboración de jugos. El sistema de biodigestores sirve para generar biogas y biofertilizantes que puedan ser utilizados en el ciclo productivo.



Por Florencia Castilla (INTA Patagonia Norte)

Los residuos orgánicos que generan algunas producciones pueden representar un problema si no son gestionados y tratados adecuadamente. La empresa juguera Pura Frutta genera 400 toneladas anuales de residuos de orujo de frutas derivados de la elaboración de sus jugos. Su tratamiento y reutilización es un desafío que decidieron encarar junto a técnicos del INTA.
“Para producir un litro de jugo se generan alrededor de 600 gramos de orujo de manzana”, explicó Martín Carro co-fundador de la empresa Patagonia Beverage que en 2019 elaboró 600 mil litros de jugo Pura Frutta y que este año pretende incrementar en un 30% el volumen de producción.
Desde sus inicios la empresa buscó reutilizar los residuos a partir de la deshidratación del orujo de la fruta procesada para ensilarlo y producir alimentos balanceados para consumo animal. Sin embargo, la posibilidad de producir energía y fertilizantes a partir de ese subproducto resultó una alternativa más seductora frente a la posibilidad de reducir los costos energéticos.


Los jugos naturales - Not From Concentrate - que produce la empresa se elaboran con las variedades de manzana Red Delicious y Granny Smith de la zona y se combinan con frutillas, arándanos, naranjas y kiwis que provienen de otras regiones frutícolas del país. Se trata de jugos sin aditivos que insumen alrededor de un millón de kilos de frutas procesadas al año.
La firma está en un proceso de traslado hacia la localidad de Villa Regina en donde contarán con instalaciones de mayores dimensiones y podrán aumentar la producción. “Si bien nos trasladamos a un predio más cómodo, tiene la desventaja de no contar con una red de gas natural y nos encontramos con que el costo del gas licuado es muchísimo más caro”, detalló Carro, quien contactó a los profesionales del Área de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA en Patagonia, para emprender el desafío de instalar un biodigestor piloto y generar bioenergía para toda la planta.

Un biodigestor es un contenedor hermético que mediante el almacenamiento de material orgánico produce biogás y biofertilizantes.


Un biodigestor es un contenedor cerrado, hermético e impermeable que mediante el almacenamiento de material orgánico –excrementos de animales, desechos y restos de alimento– genera una fermentación anaeróbica que deriva en la producción de biogás y biofertilizantes. Este residuo orgánico que se descarga del biodigestor es un lodo-líquido con propiedades fertilizantes que contiene nitrógeno, potasio, fósforo y otros micronutrientes esenciales para las plantas.
La instalación de biodigestores es alentada por el INTA con el objetivo de cubrir la demanda de productores que por las distancias y el creciente costo de las fuentes convencionales de energía tienen dificultades para garantizar su acceso.
Al respecto, el investigador del INTA Lucas Zanovello, señaló que la adopción de la tecnología está iniciándose debido a que tiene beneficios desde el punto de vista ambiental y de la sustentabilidad. “La inversión de incorporar un digestor se recupera bastante rápido porque reemplaza un gasto en energía que es cada vez mayor. Además, en la medida que uno tiene los materiales disponibles puede fabricarlos y resolver el pasivo económico y ambiental que supone el hecho de generar residuos y tener que gestionarlos”, indicó.

La inversión de incorporar un digestor se recupera bastante rápido porque reemplaza un gasto en energía que es cada vez mayor.

Lucas Zanovello (Investigador INTA)


El equipo de profesionales del INTA IPAF Patagonia junto a profesionales de la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad Nacional de Río Negro están abocados a la capacitación en fabricación, mantenimiento y uso de ésta y otras tecnologías que funcionan a base de energías renovables.
En el caso de la juguera Pura Frutta los ensayos permitirán instalar un biodigestor de 260 metros cúbicos en la nueva planta para procesar todo el efluente sólido y líquido. “A priori, los volúmenes de biogás que se generan son más que suficientes para los consumos que tenemos. Estamos estudiando la composición del fertilizante para utilizarlos con nuestros proveedores de fruta y así poder cerrar nuestro ciclo productivo y transformarlo en un emprendimiento sostenible en el tiempo”, aseguró Carro.

En números

600
Los gramos de orujo de manzana se generan cada vez que se produce un litro de jugo natural.

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