“El destrato encubre un manejo de poder”

Por Redacción

Soy jubilado del ISSN, y por tanto afiliado a su obra social. Como tal, tras varios intentos infructuosos obtuve un turno médico, a través de una página web, con una dermatóloga que antes me atendía en esta capital y ahora sólo recibe a sus pacientes en Cipolletti. El día de la consulta concurrí a la ciudad rionegrina en ferrocarril, pues ese día el folclore urbano había programado un bloqueo en los puentes, esta vez por un raleado grupo de municipales. Llegué puntual al consultorio –un sitio repleto de pacientes atendidos morosamente por una recepcionista– y se me indicó que esperara, pues la dermatóloga en cuestión aún no había llegado. A los quince minutos, la recepcionista me convocó a “pasar la tarjeta” del ISSN y me pidió que pagara el adicional –coseguro o plus– que ascendía a 300 pesos. Como nadie, ni por teléfono cuando intenté pedir el turno, ni por el sitio web, me indicó ese valor y yo llevaba menos, se lo dije, y le pedí hablar con la médica cuando llegase. Quince minutos más tarde, es decir, media hora después del primer turno que me correspondía, llegó la profesional, quien al recibir la información de la recepcionista espetó: “Que venga el viernes” (dos días después). Cuando se me informó eso le dije que ese día era imposibe, que resignaba ese turno, que no era forma de tratar a un paciente y que mi tiempo era tan valioso como el de la médica. No rechazo que los profesionales cobren sueldos acordes con su trabajo. Estoy de acuerdo con que defiendan sus derechos, en especial si una institución como el ISSN no les paga o lo hace tarde. Pero también pienso que estos “destratos”, como se dice eufemísticamente ahora, encubren un manejo de poder que indigna. Y también me pregunto cuál será la situación fiscal de estos profesionales que cobran adicionales en negro, sin declararlos ante nadie. Gerardo Burton DN 8.573.469 – Neuquén