El divorcio de Obama y Sudamérica

Redacción

Por Redacción

COLUMNISTAS

El anuncio por parte de la Casa Blanca de la agenda del presidente Barack Obama para la Cumbre de las Américas del 10 y 11 de abril en Panamá, indicando que se reunirá con líderes del Caribe y Centroamérica, plantea una gran pregunta: ¿Estados Unidos ha renunciado a América del Sur?

Según el comunicado, Obama viajará a Jamaica el 8 de abril para reunirse con líderes de los 15 países de la Comunidad del Caribe (Caricom) y tener una reunión bilateral con la primera ministra jamaiquina, Portia Simpson-Miller.

De allí irá a Panamá para participar de la cumbre, de 35 países, a la que por primera vez asistirá Cuba. Obama se reunirá con los líderes de los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

-Pero ¿qué pasa con Brasil y otros países sudamericanos? -les pregunté a funcionarios de Estados Unidos en los últimos días.

Hasta el momento no está prevista ninguna reunión grupal o bilateral con países de América del Sur, dicen los funcionarios de Washington. Agregan que lo más probable es que Obama se reúna informalmente con varios presidentes sudamericanos durante las sesiones cerradas de todos los jefes de Estado que participen en el cónclave.

En comparación, Obama se reunió con los líderes de los 12 países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la Cumbre de las Américas del 2009 en Trinidad y Tobago. Y en la cumbre del 2012 en Cartagena, Colombia, tuvo una reunión bilateral con el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Las relaciones de Sudamérica con Estados Unidos se deterioraron seriamente en la última década. Brasil, Venezuela y otros países -envalentonados por sus bonanzas de exportaciones de materias primas a China- crearon sus propias organizaciones subregionales como la Unasur para excluir a Estados Unidos de las decisiones regionales.

La sede de la Unasur fue instalada en Ecuador. Y la Unasur está encabezada por el expresidente de Colombia Ernesto Samper, cuya visa de entrada a Estados Unidos fue revocada en 1996 -y nunca restituida- tras acusaciones de que su campaña presidencial de 1994 había sido financiada por el cártel de Cali.

Pocos días atrás las relaciones de Washington con Sudamérica registraron un nuevo bajón después de que Obama emitiera la orden ejecutiva de negar visas de entrada a Estados Unidos y aplicar sanciones financieras a siete funcionarios venezolanos acusados de violaciones a los derechos humanos. Unasur inmediatamente denunció la medida como una “amenaza injerencista” de Washington.

Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis político con sede en Washington, dice que el hecho de que no haya una reunión entre Obama y la Unasur en Panamá es “reconocimiento de la realidad”. Y añade: “La realidad es que la influencia de Estados Unidos en Sudamérica se ha convertido en marginal y que si Estados Unidos tiene alguna influencia en América Latina es en Centroamérica y el Caribe”.

Al centrar su atención en Centroamérica y el Caribe, Obama también podría estar tratando de llenar el vacío dejado por Venezuela en la Cuenca del Caribe. Venezuela ya no puede mantener su apoyo a Petrocaribe, la institución que canaliza sus subsidios petroleros a esa región, agregó Shifter.

Los funcionarios estadounidenses rechazan la idea de que el gobierno haya renunciado a América del Sur y agregan que los países centroamericanos y caribeños enfrentan los peores problemas de violencia, drogas y energéticos de la región. En la cumbre Obama tratará de conseguir el apoyo de los países sudamericanos para conjuntamente ayudar a las naciones de Centroamérica y el Caribe, dicen.

Mi opinión: Obama debería tender puentes con Brasil y otros países sudamericanos en la cumbre.

Es cierto que las recientes sanciones contra los siete funcionarios venezolanos será un problema, ya que el régimen de Maduro les pedirá a sus vecinos sudamericanos que conjuntamente denuncien “la agresión de Washington contra Venezuela”.

Pero los tiempos han cambiado. Por primera vez en los últimos 15 años, está en el interés de la mayoría de los países de América del Sur acercarse a Washington.

El boom de las exportaciones de materias primas sudamericanas llegó a su fin, Brasil tendrá su peor desempeño económico de los últimos 25 años en el 2015, Argentina se encuentra en recesión y Venezuela está en caída libre.

Mientras tanto, China se desacelera, Rusia está en bancarrota y Europa no ve la luz al final del túnel. Estados Unidos es la más sólida entre las grandes economías del mundo.

Estamos ante un nuevo escenario regional. Obama debería tener esto en cuenta y tratar de restablecer los lazos con Sudamérica -empezando por el alicaído Brasil- en Panamá.

ANDRÉS OPPENHEIMER

Analista internacional

ANDRÉS OPPENHEIMER


COLUMNISTAS

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora