“El éxito es más difícil de llevar que el fracaso”

Diego Torres retomó la actuación con “Extraños en la noche”, una comedia que se estrenó esta semana en los Village Cines de Neuquén. “Hay que tener espíritu de conquista”, dice.

Por Redacción

Juan Ignacio Pereyra pereyrajuanignacio@gmail.com

Tras vender más de 15 millones de discos en las últimas dos décadas y conquistar al público latinoamericano con sus canciones, Diego Torres regresó a su otro amor: la actuación. La semana pasada se estrenó en los cines “Extraños en la noche”, una comedia romántica dirigida por Alejandro Montiel que protagoniza junto a Julieta Zylberberg. “Traté de preservar mi faceta como actor para no saturar ni confundir. Pero deseaba internamente volver a trabajar en mi oficio. Nunca me sentí disociado. Me gustan las dos cosas. Además, es algo que viví en casa con mi vieja, que cantaba, actuaba y qué sé yo”, cuenta el músico de 40 años, que volvió al cine tras casi una década. Bastante más atrás quedó la época de galancito en “La banda del Golden Rocket”, la exitosa telecomedia escrita por Jorge Maestro y Sergio Vainman. Allí se metió de lleno en el mundo del espectáculo junto a una camada de actores como Adrián Suar, Fabián Vena, Germán Palacios, Julián Weich, entre otros. “¡Pasaron más de veinte años! Era muy joven y todo fue muy rápido. Terminé la secundaria, hice un casting y me tomaron”, recuerda. Es que casi en paralelo, inició su carrera musical con “Diego Torres”, su primer álbum, producido por “Cachorro” López. Enseguida tuvo su debut cinematográfico en “La Furia”, que fue vista por más de 1,3 millones de espectadores. El éxito de su música trascendió las fronteras. Dio cientos de conciertos por todo el mundo, donde es más reconocido por temas como “Color esperanza” que por películas como “El juego de Arcibel” (2003). Consolidado como cantante, Torres esperaba que se dieran las condiciones para retomar la actuación. Cuando apareció la propuesta de “Extraños en la noche”, no lo dudó: “Me tiene muy feliz recuperar ese lado mío. En la calle, que es un termómetro, sentía esa necesidad de volver. La gente me decía ‘Che, te queremos ver actuar también’. Sobre todo en la Argentina, donde me conocieron primero como actor”. En la comedia, Martín (Torres) y Sol ( Zylberberg) forman una pareja que sueña con vivir de la música. Ella dejó una banda de rock y ahora canta en eventos junto su novio, a la espera de que surja la oportunidad de brillar. En la vida real, el actor hace rato que se destaca en lo suyo. “Uno aprende a convivir con el éxito y el fracaso, las cosas buenas y malas. El éxito es más difícil de llevar que el fracaso. Ahora estoy muy contento con toda esta movida de volver a mi oficio de actor que era algo que deseaba profundamente”, dice. Torres recibió el 2012 con un show en Nueva York. Allí formó parte de la fiesta de “conteo de fin de año”, que se realiza en Time Square y que anualmente es vista por millones de espectadores. –Hace quince años, ¿te imaginabas convocando tanta gente en lugares así o como Israel? –No, me han pasado cosas loquísimas. Había una energía tremenda en los shows. –¿Cómo fue esa experiencia? –Llegar a Israel y verte en la tapa de un revista, al revés, con las letras en hebreo… “¡Qué raro todo esto!”, decía yo. Poder ir a Jerusalén y conocer todo eso me remontó a los viajes de mi vieja a la Unión Soviética. Por las películas a mamá se le abrieron las puertas de la Unión Soviética, a donde yo la acompañaba de chico. Torres dice que se siente influenciado por The Police, los Beatles, Bob Marley, los Rolling Stones, Steve Wonder, Rubén Blades, Peter Gabriel, Juan Luis Guerra, Joaquín Sabina, Charly García, Los Abuelos de la Nada, Sumo y Virus, entre otros. Pero sobre todo remarca que el éxito de su carrera se debe a que trabaja mucho: “Llevar mi música a todos lados exige tiempo, poner el cuerpo, viajar. Hay gente que piensa que llegué y me estaban esperando. Y no fue así”. –¿Cómo fue? –Vas con un disco varias veces. Después hacés conciertos, giras, giras y giras. Volvés al lugar. No es que la gente no puede vivir sin vos y te está esperando para poder respirar. Depende de vos y de tu actitud de trabajo. Por eso está bueno transmitir eso: hay que ir, ir e ir. –¿Dejar un espacio vacío puede ser un error? –¡Claro! Si vos te quedás en tu casa diciendo “no, bueno, lo que pasa es que no sé qué”. Listo, pasan de vos y que venga el que sigue. Me parece que es muy sano transmitir esto, porque la gente cree que es pum pum pum. Hay detrás un montón de alegrías, tristezas, sabores y sinsabores. Uno tiene que aprender a hacerse fuerte. Hay que tener espíritu de conquista, si no no podés conquistar a nadie.

“Uno aprende a convivir con el éxito y el fracaso, con las cosas buenas y malas”, dice el cantante que regresó a la actuación.